Un equipo de científicos analizará la autenticidad de los restos de 12 héroes nacionales en un labotario provisional instalado en el Castillo de Chapultepec, un museo que en los últimos doscientos años ha servido de academia militar, residencia imperial y palacio presidencial.

En una ceremonia militar en Ciudad de México, el presidente mexicano Felipe Calderón encabezó el traslado de los restos del céntrico Ángel de la Independencia al castillo, situado en las proximidades.

Se cree que uno de los cráneos pertenece al sacerdote Miguel Hidalgo, llamado el «Padre de la Patria» por haber iniciado en 1810 con su «grito de Dolores» la lucha de la colonia contra la Corona española.

Osamentas descuidadas

«Fue Hidalgo, el primero en abolir la esclavitud en toda la América continental», dijo Calderón. «Gracias a Hidalgo y a quienes lo siguieron, gracias a ellos México existe y nuestra bandera nacional se yergue orgullosa», agregó.

Hidalgo, que fue fusilado en 1811, y sus restos decapitados fueron exhibidos en público como señal de aviso para otros revolucionarios.

Antes de ser trasladados a El Ángel de la Independencia, los restos estuvieron esparcidos por varios lugares de México. En 1823 el gobierno ordenó su depósito en tumbas precarias bajo la catedral de Ciudad de México, donde permanecieron durante poco más de un siglo, de 1823 a 1925.

Pero especialistas piensan que algunas de las osamentas podrían estar en desorden e incluso hay quienes dudan que algunos huesos pertenezcan efectivamente a los caudillos.

La identificación de los restos forma parte de los actos con los que México celebra el bicentenario de su independencia de España.

Redacción
BBC Mundo