Pobladores y dueños de comercios ubicados encima de la bóveda del río Verdiguel afirman tener temor de las condiciones que guarda esta construcción de cerca de 180 años de antigüedad que ya ha dejado encharcamientos, fracturas en construcciones y desplazamientos de tierra en algunos puntos de la ciudad.

En un recorrido realizado por MILENIO Estado de México, vecinos de colonias como la Electricistas y Centro aseguran mantenerse alerta ante contingencias periódicas que tienen lugar en la temporada de lluvias.

Uno de los sitios donde se observa mayor deterioro de la bóveda del caudal es el andador Agustín Millán, entre las avenidas Morelos e Hidalgo cerca de Ciudad Universitaria.

Casas abandonadas y con serios problemas de inundaciones, así como
agrietamientos al interior de los hogares son condiciones que se logran observar por el daño de las márgenes del río y su consecuente hundimiento.

Gabriel Lazares, quien habita el número 1043 de dicho andador desde hace 18 años, asegura haber realizado una serie de adecuaciones a su casa por las grietas que han aparecido en al menos cuatro muros por el “asentamiento del suelo” ubicado en los márgenes del Verdiguel.

“En todo este tiempo que vivimos aquí, porque yo rento a mi tía he adecuado las paredes como en nueve ocasiones porque cada año se agrietan, aparecen nuevas fisuras, incluso una de mis puertas ya se colgó por lo mismo y son cosas que nos preocupan”.

Jesús Hernández Zepeda, vecino de la zona, señala que durante la temporada de lluvias se introducen aguas negras en su casa, ante la gran cantidad de agua que pasa por el río.

“Nomás se escucha cómo pasa el agua y cómo corre y ya cuando una lluvia es extremadamente fuerte se nos llega a pasar, incluso aquí en la casa
de al lado su jardín se inunda un buen tramo, forma un charco grande”.

Sobre el andador se logra observar una serie de hundimientos tapados con asfalto, justo por donde se encuentra la bóveda del Verdiguel y desde la administración pasada existen varios puntos de tierra por donde se infiltra el agua y genera encharcamientos, en los cuales se tenía contemplada la habilitación de jardineras.

Fuente: Milenio-Óscar Romero