El priísta Ernesto Némer no se descartó para repetir como presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso mexiquense durante el próximo año de la LVII Legislatura local, tras insistir en la inexistencia de un acuerdo verbal para entregar la estafeta al Partido de la Revolución Democrática (PRD).

“Habrá que ver si hubo un acuerdo; si lo hubo, yo no estuve… No hay ningún acuerdo en lo práctico, cumpliremos la ley, el único acuerdo es que se cumpla la ley”, insistió.

Por tanto, expuso, el nuevo titular de la Junta de Coordinación Política se elegirá de entre los miembros del máximo órgano parlamentario, “y es lo que cumpliremos”, ofertó.

En este entendido, afirmó que todos los coordinadores parlamentarios cuentan con las mismas posibilidades de convertirse en presidente del máximo órgano parlamentario, incluido él mismo.

-¿Usted podría repetir?
-Claro- dijo tajante.

No obstante, aclaró que su permanencia como titular de la Junta de Coordinación Política de manera alguna depende de él:
“Yo no conozco la opinión de los grupos parlamentarios. Depende de la decisión de todos, no sólo del PRI”, manifestó.

-¿A usted le gustaría preservarse en la encomienda?
-Estoy aquí para cumplir con un encargo de la ciudadanía, ha sido un privilegio ser presidente de la Junta de Coordinación Política, y estoy aquí para cumplir la ley- puntualizó.

Finalmente, el coordinador de los diputados tricolores evadió opinar sobre la posibilidad de propiciar una fractura parlamentaria con el incumplimiento del acuerdo verbal, o un ambiente poco propicio para el trabajo legislativo.

Desde la LIV Legislatura del Estado de México, la ruptura de la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el equilibrio de fuerzas internas con Acción Nacional (PAN) y el PRD obligó la implementación de un acuerdo verbal al inicio de cada trienio parlamentario, conforme el cual se rotó la Presidencia de la Junta entre las bancadas mayoritarias.

La actual Legislatura no fue la excepción. No obstante, la Ley Orgánica de este Poder no obliga la rotación y, por tanto, los compromisos verbales no tienen forma de sustentarse.