Lo que hace un año parecía impensable, hoy es muy posible: una alianza electoral entre el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para enfrentar los comicios de gobernador de julio del 2011. El objetivo primordial, se ha dicho, es lograr la alternancia en el Ejecutivo estatal, situación que no ha sido posible, ya que durante 81 años, el poder en la entidad lo ha detentado el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Por añadidura, también se pretende detener el avance de Enrique Peña Nieto, considerado el precandidato más aventajado en la carrera para la sucesión presidencial.
Tras el descalabro que sufrió la oposición en los comicios del 2009, cuando se eligieron alcaldes y diputados en la entidad, PAN y PRD tenían mínimas posibilidades de ser competitivos para los comicios de gobernador. El PRI acabó con la hegemonía panista en los municipios del poniente del Valle de México y con el perredista en el oriente de la entidad. Sus bancadas legislativas fueron reducidas a la mitad de lo que habían sido en pasadas legislaturas. Ante este escenario se empezó a analizar la posibilidad de ir juntos para el 2011, ya que tanto Peña Nieto como el PRI parecían imbatibles.
Hoy las cosas han cambiado. Según analistas políticos el gobernador del estado Enrique Peña Nieto ha dado muestras de debilidad ante esta alianza. Primero, en noviembre del 2009 promovió un acuerdo antialiancista con el PAN para evitar que este partido se uniera al PRD en 2011, a cambio de apoyar el paquete fiscal presentado por el presidente Calderón, donde se fijaba el alza del IVA y otros impuestos.
Hace unos días, Peña Nieto impulsó una reforma electoral encaminada a desaparecer las candidaturas comunes, para dificultar la posibilidad del acuerdo entre PAN y PRD, y a reducir los tiempos de campaña para los comicios de gobernador.
En público y el privado, el gobernador se ha dedicado a atacar la eventual unión PAN-PRD. Incluso ha utilizado actos cívicos para maldecir esta alianza. Como muestra, su discurso del pasado 5 de septiembre, al rendir su quinto informe de gobierno, donde declaró que “tan riesgosa para la democracia es la delincuencia organizada, como las alianzas de partidos antagónicos, que buscan el poder por el poder”.
El ataque de Peña contra las alianzas, ha unido más a PAN y PRD, al grado de que ya existen acuerdos legislativos para votar en contra las iniciativas promovidas por el gobernador Peña.
Pero no sólo la fobia de Peña Nieto ha promovido que esta unión se pueda concretar en el estado. También ayudaron los resultados que arrojaron los comicios en estados como Oaxaca, Puebla y Sinaloa, donde triunfaron los candidatos de las coaliciones PAN-PRD.
La misma noche en que fueron declarados vencedores estos candidatos por los Programas Resultados Electorales Preliminares (PREP), los dirigentes nacionales del PAN, César Nava y PRD, Jesús Ortega, anunciaron su intensión de ir unidos para los comicios el estado de México.
A nivel local, las dirigencias estatales han sostenido en este año más de cinco encuentros para construir la alianza. Personajes como los senadores Ulises Ramírez (PAN) y Héctor Bautista (PRD) han operado al interior de su partidos para lograr que los consejos estatales de estos institutos políticos aprueben resolutivos encaminados a permitir la unión de azules y amarillos.
Hace una semana fue el Consejo del PAN quien aprobó el documento que permite la coalición con el PRD y otros partidos por inmensa mayoría y el sábado pasado fueron los consejeros perredistas, quienes en una segunda votación, lograron el aval para permitir la formación de un amplio bloque opositor para las elecciones del 2011.
Con los resolutivos de los consejos estatales, se dio el primer paso. Ahora, de manera formal, PAN y PRD buscarán llegar a un acuerdo; primero, se ha dicho, para consensar una plataforma electoral y al último definir quién será el candidato.
Se ha mencionado que lanzarán a un candidato ciudadano y entre los nombres se ha especulado con el empresario Alejandro Martí o el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente. Tampoco descartan lanzar a un priísta que se decida a romper con Peña Nieto, como Manuel Cadena, Alfonso Navarrete o Eruviel Ávila.
Del lado de la alianza se encuentran las dirigencias nacionales de estos, y personajes de primer orden en ambos partidos como Santiago Creel y Marcelo Ebrard. Aunque no lo ha hecho público, esta unión ha sido avalada por el presidente Felipe Calderón, quien pretende así detener el avance de Peña Nieto.
En contra de la alianza, se han pronunciado todos los actores políticos priístas, sus aliados del Partido Verde, y el ex candidato presidencial del PRD Andrés Manuel López Obrador, quien ha realiza una gira por el estado de México, para impedir que este acuerdo se concrete. Un grupo importante de perredistas estatales y el Partido del Trabajo, quien anunció que bajo ninguna circunstancia se unirán a esta coalición. Al rechazo también se ha sumado la iglesia.
Sólo la profesora Elba Esther Gordillo, dueña del sindicato más grande de América Latina, el SNTE, y quien es capaz de movilizar a unos cien mil maestros en el estado no se ha pronunciado a respecto, aunque existen versiones de que llegó a un acuerdo con Peña Nieto para no avalar esta coalición.
Fuente: Tres PMIsrael Dávila

