Frase que enarbolan los arrepentidos en busca de coartada que no llegarán al reino de los cielos, pero sí de los celos. Epíteto que cuestiona el pasado, soslaya el presente y desniega el futuro. Es la tristeza del confiado, de la inocencia castigada por los profesionales de la chamaqueada, la experiencia irreversible de caer en el garlito.

De haber sabido, el Vasco Aguirre no recluta ni al Bofo ni al Guille. Ni los padres de los niños de la guardería ABC se habrían encomendado a otro santo que no fuera Molinar Horcasitas, patrono de la subrogación sin atributos. Y los mineros de Pasta de Conchos seguro se esperan a que Fox y Grupo México les mandaran una cápsula Fénix para rescatarlos.

“De haber sabido, no le ayudo” —máxima que debería regir en San Lázaro— bien pudo emerger prácticamente de los labios de cualquiera, lo mismo de Néstor de la Torre hablando de Rafa Márquez después de que le organizó el compló, o de Carlos Salinas porque Slim no lo invitó a la boda de su hijo. No se diga de Telcel al evocar a Televisa luego del desastre que le significó la licitación 21.

“De haber sabido, no le ayudo” la inteligió el cardenal Sandoval Íñiguez luego de conocer la naturaleza de los asquitos de don Etilio González. O la articuló Hellboy Espino sobre Jelipillo. O la hizo suya Fidel Herrera renegando de la plenitud del pinche poder.

“De haber sabido, no le ayudo” es lo que deben estar pensando las autoridades en Chihuahua —territorio casi tan Biutiful como película de González Iñárritu— de Marisol Valles, esa temeraria y valiente chica de 20 años que aceptó comandar la policía de Praxedis G. Guerrero, ahora que se ha vuelto una celebridad. Y todo por hacer lo que los altos burócratas de la seguridad no han querido hacer, además de renunciar.

De haber sabido y de no estar a expensas de los memorándums de la historia, nuestros funcionarios que no funcionan no habrían mandado a quemar toda esa mota apañada en Tijuana; se hubieran esperado a la legalización de la mariguana en California para exportársela y con eso pagar esa reducción al 15 por ciento del IVA que los priistas, cobardes, no supieron defender.

“De haber sabido, ni le ayudo” es lo que segurito debió tener en la punta de la lengua el ex procurador del Edomex Alberto Bazbaz, luego de chamuscarse con el caso Paulette por andar de lamesuelas de Gelboy Peñanieto.

“De haber sido, ni le ayudo” lo dijo Acosta Naranjo en homenaje al dipu Godoy, a nombre del instituto chuchístico de verano, luego de escuchar sus cultas conversaciones con La Tuta. Sí, ajá.

Fuente: Milenio – Política cero – Jairo Calixto Albarrán