Aún no son tiempos electorales, sin embargo, las inquietudes políticas que tienen como meta el 2012 con la etapa intermedia del 2011, están concentradas, por razones obvias, en el Estado de México, donde el pasado fin de semana coincidieron -en la visita, no así en lo político electoral- Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. El hecho no fue del agrado del puntero para la candidatura presidencial que gobierna dicha entidad y que en sus ratos libres es novio de La Gaviota, Enrique Peña Nieto.
Permítame el lector una disgregación. Eso de que hay que esperar los tiempos electorales para hacer labores de proselitismo partidista, aunque está estipulado en la ley, en la práctica es letra muerta. Todo político, en la medida de sus posibilidades y con base en sus aspiraciones, hace este tipo de labor a mañana, tarde y noche.
Recordarán ustedes que cuando Vicente Fox era Gobernador de Guanajuato y aspiraba a la silla presidencial -en la que se sentó como si ésta fuera un excusado: para cagarla- argumentaba que hacía giras de proselitismo por el país sólo los fines de semana, o sea los días de su descanso. A tal razonamiento recurrió el Jefe de Gobierno capitalino para estar en Toluca presentando su fundación Equidad y Progreso el pasado fin -nótese que aunque soy de la tercera edad manejo el lenguaje juvenil-. Yo me pregunto: ¿En qué artículo de las constituciones estatales o en la de la República se establece que los encargados del Poder Ejecutivo trabajan semana inglesa?
De regreso al tema. En una conferencia de prensa, Peña Nieto, aludió a los dos políticos que lo incomodan expresándose así de ellos: “Llegan alborotan y se van”. (No lo dijo pero debió de aclarar: la próxima vez que vengan, que alboroten pero cuando menos compren 1 kilo de chorizo cada uno). Mencionó que el estado que él gobierna está en el centro de interés de las fuerzas políticas opositoras y las descalificaciones son parte de los tiempos políticos que se empiezan a vivir. Ante las críticas -manifestó- “se debe mantener una piel muy gruesa”. Ahí está la receta: mantener la piel gruesa -cual dinosaurio- y no dar muestras de ser de piel sensible, susceptible a ser arañada por una simple visita “alborotadora” a su entidad.
Aunque el góber bizcocho, en la citada conferencia, aseguró que “no caerá en provocaciones”, cayó porque debió de callar. Si hubiera pasado por alto, sin decir nada, la mentada visita de ambos personajes opositores, hubiese demostrado ser de piel gruesa. Declarando en su contra, además de catapultar a Marcelo y a Andrés Manuel a las primeras planas periodísticas, puso en evidencia que es de piel sensible y copete despeinable.
Vestidos y alborotados
Así pueden quedar los alborotadores si no se ponen de acuerdo entre ellos, para empezar en la alianza opositora mexiquense ante la cual tienen posiciones diferentes. Mientras Ebrard apoyado por las corrientes perredistas Alternativa Democrática Nacional (ADN), Nueva Izquierda (NI) e Izquierda Renovadora en Movimiento (IRN) -siglas vemos ideas no sabemos- se dice partidario de una amplia coalición, en la que está incluido el PAN, para enfrentar los comicios del próximo año en el Estado de México; López Obrador, que cuenta con el apoyo de PT, Convergencia y algunos líderes perredistas de corrientes tan criticables y corruptas como las que apoyan a Marcelo, ha expresado su repudio a la alianza con Acción Nacional.
Lo que es un hecho es que derrotar en el 2011 al PRI en el Estado de México es fundamental para quien quiera llegar en buena posición -algunos príistas incluidos- a la contienda electoral del 2012. Al parecer con su empecinamiento y negativa para la alianza amplia opositora –como la de Oaxaca que impulsó a Gabino Cué- AMLO le está haciendo el caldo gordo al Revolucionario Institucional. Más pragmático el Jefe de Gobierno del Detritus Federal, ha manifestado que lo que se pudo hacer en el estado oaxaqueño, en Sinaloa y Puebla se puede hacer en la entidad más poblada del país.
Aunque los dos políticos que recientemente, no unidos pero a la vez, se han dedicado a alborotar el gallinero del gallo copetón, se respetan mutuamente -cuando menos de palabra-, hay quien dice que su divergencia sobre el asunto electoral del Edomex puede ser el inicio de un choque de consecuencias lamentables para la izquierda mexicana –cualquier cosa que ésta sea-.
Ni cojo ni ciego
Ante el alboroto que se vaticina puede causar en las sedicentes corrientes progresistas que se agrupan en el PRD los puntos de vista opuestos de López Obrador y Ebrard sobre el tema electoral del Estado de México, surge la figura de Cuauhtémoc Cárdenas para convocar a la unión de las fuerzas democráticas.
El ingeniero que fuera dos veces candidato a la Presidencia de la República, tras su actuación como orador en el aniversario de la Universidad Michoacana -gentilicio que también llevan una cadena de heladerías y una familia de delincuentes- a pregunta expresa sobre si estaría dispuesto a ser nuevamente candidato contestó: “No me lo estoy planteando actualmente, en este momento, pero tampoco me estoy descartando. No estoy ni cojo ni ciego, estoy sano”.
El pasado martes, en el aniversario número 40 de la muerte de su señor padre, el benemérito don Lázaro, acompañado entre otras personalidades de Marcelo Ebrard -que está en todo- y de Leonel Godoy –medio hermano del ya experredista pero aún diputado Julio César- Cárdenas Solórzano dijo: “Propongámonos elaborar una respuesta unificadora que contenga las coincidencias de aquellos que se identifican a sí mismos como revolucionarios, demócratas y progresistas. Hagámoslo dejando a un lado aspiraciones personales o de grupo”.
Es inobjetable la propuesta del primer Jefe de Gobierno que tuvo nuestra ciudad, con todo respeto para el ilustre apellido que lleva el ingeniero, me atrevo a hacerle una pregunta: ¿Por qué no la convocatoria a la unificación de los revolucionarios, demócratas y progresistas, la hizo, en torno de la candidatura de López Obrador, en el 2000 y prefirió el plato de lentejas de presidir los festejos del Bicentenario al que renunció pasada la elección? En esa ocasión le faltó a Cuauhtémoc la generosidad que para con él tuvo, en 1988, don Heberto Castillo.
Oí por ahí
Para compensar la solemnidad que ha campeado en la columna de hoy, este textoservidor que de repente se siente el oráculo de la política nacional y la mezcla de harina y agua se le convierte en cuerpos esféricos -se le hace bolas el engrudo-, les ofrece a continuación un chiste oído por ahí, no sin advertirles a los espíritus mojigatos y pudibundos que se abstengan de leerlo.
Una dama que llevaba cinco matrimonios a cuestas, se presenta ante un cura para casarse de nuevo por la Iglesia. Hija mía –la reprende el sacerdote- lo que pretendes es imposible, ésta será tu sexta boda. Es que verá padre –argumenta la mujer- si bien me he casado cinco veces, jamás se ha consumado realmente mi matrimonio: la primera vez mi pareja trabajaba en la PGR: puras calentaditas; la segunda vez me casé con un priísta: puro dedazo; la tercera lo hice con un perredista: pura lengua; la cuarta con un panista: al principio iba bien pero ya arriba se apendejó; la quinta mi marido era Diputado: puras mamadas. Pero esta vez todo va a ser diferente, me voy a casar con un tipo que trabaja en Hacienda: ¡Y esos cabrones, te cogen porque te cogen!
El gobernador Enrique Peña Nieto expresó, en clara referencia a Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, quienes recientemente estuvieron en el Edomex en actos de proselitismo, que vienen alborotan y se van.
Fuente: El Economista – Manuel Ajenjo

