El Partido Acción Nacional inició una guerra de datos duros desfavorables contra el gobierno estatal en los que muestra rezagos en materia de inseguridad, desempleo y pobreza, así como en homicidios de mujeres, como parte de una estrategia electoral con miras a los comicios de 2011.

Aunado a ello, esperan que el nuevo Comité Ejecutivo Nacional empuje un acuerdo de coalición que les permita aliarse con otras fuerzas políticas; de lo contrario, una ruptura sería inminente.

Inmersos en un proceso de renovación de la dirigencia nacional que marca la salida de César Nava, quien ratificó el jueves anterior la decisión del Consejo Político Estatal del PAN de ir juntos con otros partidos en los comicios de 2011 cuando se elija gobernador, pero no garantiza su cumplimiento.

Para el dirigente albiazul en la entidad, Octavio Germán Olivares, el incumplimiento del documento que respalda la decisión del panismo mexiquense de aliarse, incluso con el PRD, ocasionaría la ruptura entre ambas dirigencias del blanquiazul.

El diputado local Carlos Madrazo Limón también refirió que con el respaldo de la nueva dirigencia o no, la cual será elegida el 4 y 5 de diciembre, la alianza, que pende de alfileres, debe concretarse.

La disposición de las dirigencias estatales del PAN y PRD han expresado su inasistencia a consumarla; sin embargo, al interior del PRD, sus resolutivos, las corrientes y grupos se han manifestado en sus contra; pero aún más la decisión del presidente Felipe Calderón, quien «no ve con buenos ojos un contrato de coalición con los perredistas» y el golpeteo político en contra de esta intención del dirigente social Manuel López Obrador.

La intención e insistencia de una alianza con miras a los comicios de 2011, tanto del PAN y PRD, es evitar pagar el alto costo político del incumplimiento del convenio firmado entre César Nava y la dirigente nacional tricolor, Beatriz Paredes.

Este consistía en no concretar una alianza por la respuesta del PRI, la llamada Ley Peña que prohíbe las candidaturas comunes y que habría facilitado el camino a los opositores para cruzar el umbral de la sede del gobierno estatal.

Se recurrió a la reforma legal porque el Revolucionario Institucional ya no confía en la palabra de Acción Nacional y del presidente Felipe Calderón, mucho menos en un documento firmado.

El panismo mexiquense tiene también sus dudas con respecto al respaldo que eventualmente podría recibir de un nuevo comité nacional.

Los siguientes tres meses serán de irresolución y aún más por la falta de un candidato ciudadano, que difícilmente aceptará abanderar la alianza bajo las expectativas políticas de “no cambiar, sino permanecer en el poder a cualquier costo”.

INICIA LA GUERRA DE CIFRAS
Frente a una maquinaria priista bien, el PAN decidió una guerra de datos duros sobre los rezagos históricos en el Estado de México: sus no privilegiados primeros lugares en asesinatos de mujeres, del número de personas desempleadas, de homicidios dolosos y de corrupción.

El dirigente estatal panista, Octavio Germán Olivares, afirma que en una primer etapa «colocamos ya 20 espectaculares y en los siguientes meses esperamos ubicar alrededor de 200 más sí la situación financiera del partido lo permite, lo que impedirá acceder medios electrónicos como la televisión pero no a las estaciones de radio, en donde se divulgaran la falta de acciones del gobierno estatal y su incompetencia por atender las necesidades más urgentes de la población».

De hecho, el legislador federal del PRI, Alfonso Navarrete, señala que “la próxima elección se va a desarrollar en un escenario de datos duros desfavorables”.

En 2006, 31 millones de mexicanos no terminaban su educación básica, ahora la cifra es de 33 millones; no se destinan más recursos al nstituto Nacional de Educación para Adultos; existen 8 millones más de pobres que en 2006; del lugar 15 bajamos al número 28 de competitividad económica mundial; la cantidad de adictos creció 70 por ciento en ocho años, y en materia de economía vendemos 800 mil barriles diarios menos: «son sólo algunos de una guerra de datos duros que ya empezó».

Fuente: Milenio Estado de México – Ana Salazar