La llegada del Partido Acción Nacional (PAN) al poder desde hace más de una década sólo mostró excesos en su ejercicio y dejó a su paso una profunda decepción ciudadana y la oportunidad de contribuir a una transición; dejó de lado también la prioridad de edificar infraestructura para fortalecer el tejido social.
Sólo hay que revisar los indicadores “desalentadores en materia de empleo, crecimiento económico. El PAN ha dejado mucho que desear y se le fue la oportunidad de iniciar un proceso de transición”, dijo el legislador local del PRI, Enrique Jacob Rocha.
“Su desempeño en el ejercicio del poder fue desalentador por sus excesos y el control absoluto en el que incurrieron algunas familias incrustadas en el gobierno que concentraron y promovieron los negocios personales descuidando las demandas de la sociedad”
La llegada del PAN al poder provocó en la última década la pérdida de votos que marcan una tendencia a la baja en el sufragio urbano dejando atrás su fortaleza en la zona poniente del Valle de México en donde gobernó por 12 años.
Añadió que los excesos y los escándalos en los que incurrieron los gobernantes de extracción panista al frente de administraciones locales panistas derivó en la profunda decepción ciudadana.
Desde 1996 el Partido Acción Nacional (PAN) consolidó su fuerza en el estratégico corredor industrial del Valle de México, pero en los siguientes 12 años el crecimiento sustancial del albiazul fue golpeado por la obtención del voto irregular y pérdida de éste que se tradujo en el quebranto de la confianza del electorado urbano al pasar 22
municipios a 12 rurales.
Así, durante el proceso de la instalación de nuevas administraciones, los quebrantos financieros fueron una constante que derivó en la paralización de las administraciones y consecuentemente la ausencia de obras para fortalecer el tejido social; hoy vulnerable por los índices de seguridad y la violencia generada por las actividades del crimen
organizado.
A pesar de que en el Valle de México hace 12 años rompió la hegemonía de 70 años del PRI, éste recuperó la región.
“Lo que no significa que el partido esté confiado; por el contrario existe la exigencia de que los gobiernos emanados del tricolor deben entregar buenos resultados y responder a las demandas de la ciudadanía”.
Fuente: Milenio, Estado de México – Ana Salazar

