“Estamos hartas de que las tortillerías cobren lo que se les dé la gana sin que ninguna autoridad del estado de México haga algo para regular los costos, ya que desde hace dos semanas, el kilo de tortilla subió de 8.50 a 10 pesos de un día para otro, y desafortunadamente, con estos precios cada vez nos alcanza para menos”, manifestó Angélica Gómez, habitante de la colonia Nuevo Laredo, ubicada en Ecatepec.

Ya que durante el mes de noviembre, la tortilla se ha convertido en un artículo de lujo para miles de familias mexiquenses, quienes han comenzado a acudir a diferentes tiendas de autoservicio a comprar este producto debido a su bajo costo, afectando severamente a productores, molinos y tortillerías del Edomex.

En entrevista con EL UNIVERSAL Edomex, Carlos Salazar, secretario general del Consejo Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM), señaló que actualmente re­co­no­ció que, aunque se es­tán rea­li­zan­do reu­nio­nes pa­ra mi­ni­mi­zar el im­pac­to en la eco­no­mía de las fa­mi­lias el pre­cio de 8 pesos con 50 centavos es “in­sos­te­ni­ble”, ya que los cos­tos de pro­duc­ción se han in­cre­men­ta­do en un 25 por cien­to.

Aunado a esto, en los úl­ti­mos tres me­ses el pre­cio del maíz que re­pre­sen­ta el 60 por cien­to del cos­to de pro­duc­ción pa­só de tres mil a tres mil 700 pe­sos por to­ne­la­da, mien­tras que el gas se in­cre­men­tó de 9.17 a 10.50 pe­sos por li­tro, situación que ha generado que alrededor de 10 mil tor­ti­lle­rías se encuentren en una situación crítica, poniendo en riego alrededor de 25 mil empleos.

Sin embargo, para el secretario general de la CNPAMM, los in­cre­men­tos del maíz no tienen ra­zón de ser, “pues las gran­des co­mer­cia­li­za­do­ras co­mo Cargill, Ma­se­ca y Min­sa tiene in­ven­ta­rios de mi­llo­nes de to­ne­la­das en sus bo­de­gas, mis­mos que son ocul­ta­dos pa­ra afec­tar el abas­to y for­zar el in­cre­men­to”.

Finalmente, Salazar ex­pli­có que pa­ra en­fren­tar el pro­ble­ma, se re­quiere fortalecer un organismo federal más ágil, efi­cien­te y pen­sa­do en los pe­que­ños y me­dia­nos pro­duc­to­res; con­trol de pre­cios homologado en todo el estado de México; y un sub­si­dio trans­pa­ren­te que no solamente se quede en manos de las grandes comercializadoras de maíz que existen en nuestro país

Fuente: El Universal Estado de México