Por Jaime Arizmendi

*Descubren “Irregularidades” en Obra de Nuevo Senado y más…

*Pidió Exfuncionario “Corrupto” de CFE Licencia, se la Negaron

Argonmexico.com / ¿Castigarán a culpables?… Apenas habíamos referido un avance de las revisiones aplicadas por la Auditoría Superior de la Federación a la Cuenta Pública 2009 y las irregularidades que detectó, cuando un día después, de tajo, salen también a la luz pública fallas en la construcción, inconclusa y lenta, de la nueva sede para el Senado de la República que se realiza en el Paseo de la Reforma: desde pagos no procedentes, hasta pésima calidad en el material de la obra que genera filtraciones de agua y más ineficiencias.

Aunque la ASF considera que en lo general, el Senado cumplió con las disposiciones normativas, le detectó un sobreejercicio por 54.2 millones de pesos no reportados a la Cuenta Pública 2009, además de un inadecuado registro y control de los recursos del proyecto. Tampoco se recalculó el financiamiento con base en los anticipos asignados, hubo amortización incorrecta de anticipos y deficiencia en la calidad de los trabajos ejecutados.

En total, se generaron nueve observaciones de las cuales, dos fueron solventadas y las restantes generaron nueve recomendaciones y una solicitud de aclaración.

Derivado de las revisiones, la ASF calculó “probables” recuperaciones por siete mil 485 millones de pesos, al detectar “pagos en exceso” de la Cámara alta a la empresa GAMI en 2009, al no realizar correctamente ajustes en torno a los intereses, por lo que la Auditoría Superior de la Federación pidió la aclaración con el fin de determinar las acciones a seguir.

En el acabado de la obra, la ASF detectó calidades irregulares en el 60 por ciento de los muros de concreto, porque se utilizó una “cimbra diferente”, por lo que no se consideró ese trabajo en las estimaciones para el pago; además de haber registrado filtraciones de agua en algunas partes de la nueva sede del Senado.

Entre las observaciones, la ASF no halló evidencias de los estudios de factibilidad y de costo beneficio del proyecto para la realización de la obra, ni del mismo en la cartera de programas y proyectos de inversión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

De su lado, la Cámara de Senadores y las “autoridades involucradas” argumentaron que la ley no los obligaba a ello cuando se iniciaron los trámites para la obra. Se constató además un sobre ejercicio de 21.8 por ciento entre lo reportado, 300 millones de pesos, y un gasto adicional por 110 millones de pesos.

El Senado aclaró la situación, aunque con el fiduciario reconoció haber gastado 54.2 millones de pesos más que los reportados a la Cuenta Pública, aparte de que existieron otros pagos por 455.7 millones de pesos sin el sustento del reporte correspondiente en la citada cuenta pública.

En otra observación, aunque se reportó un ejercicio de 410 millones de pesos en 2009, el fideicomiso integrado por Banobras gastó en realidad 880.5 millones de pesos para construir la nueva sede, cifra superior en 470.5 millones de pesos respecto a lo recibido ese año.

En otro caso, consideró necesario revisar los rubros de financiamiento y ajustes de costos, en función de los anticipos otorgados, respecto a los avances reales de la obra.

Vale anotar que la Cámara alta también fue auditada en materia de “Bienes muebles e inmuebles”, y se concluyeron 12 observaciones, de las cuales dos fueron solventadas. El resto generó 17 recomendaciones al desempeño. En la revisión se registró en 2009 un valor total de siete inmuebles propiedad del Senado, por 342.8 millones de pesos; así como cinco inmuebles arrendados y uno en comodato, donde se ubica el Instituto Belisario Domínguez.

Igualmente, la ASF halló un faltante de 33 bienes no localizables. Se registró la compra en 2009 de dos mil 447 bienes inmuebles, con un valor total de 35.1 millones de pesos; y la compra de una camioneta por 502 mil pesos. Se rebasó el monto límite aprobado que era de 302 mil pesos, es decir 151.3 por ciento más.

El Senado careció de evidencia documental sobre el techo presupuestario asignado al proyecto de digitalización del Canal del Congreso, ni del Programa de Desarrollo Informático 2009. Tampoco justificó el aumento al gasto en mobiliario y equipo de administración por 3.9 millones de pesos; ni observó los criterios de compatibilidad, austeridad y racionalidad.

Asimismo, el reporte da cuenta de la titularidad por parte del Senado del predio de “La Ciudadela”, que no se regularizó, ni el comodato en que opera el Instituto Belisario Domínguez.

Más aún, la llamada Cámara alta no concilió siquiera el levantamiento físico del inventario con el registro contable, y la ASF detectó diferencias entre lo existente y los registros por 21 millones 700 mil pesos. A raíz de lo auditado, la Auditoría Superior de la Federación recomendó al Senado reforzar sus mecanismos de control y vigilancia. Ante esa maraña de irregularidades, ¿rodarán cabezas de culpables. Pobre Don Belisario, lo que hacen los demócratas en su nombre…

Para Ripley… El mismo día en que estalló el escándalo de corrupción en la Comisión Federal de Electricidad, el exdirector de Operaciones de la paraestatal, Néstor Moreno Díaz solicitó su jubilación, porque suponía merecerla, “por sus 36 años de labores”. La propia CFE le negó dicha compensación.

“Ahora que estoy imposibilitado para cumplir plenamente con las tareas que tengo encomendadas, como es mi convicción… lo más justo y sano para la CFE, será la designación de otro colaborador con experiencia en esta Dirección y, en consecuencia, a partir de esta fecha se considere mi jubilación”, reza la misiva fechada el 14 de septiembre de 2010.

Vale anotar que desde 1998, se emprendieron nueve investigaciones contra el exfuncionario de la CFE, acusado de recibir sobornos de la transnacional ABB como un yate, un Ferrari y miles de dólares a cambio de cederle contratos con la paraestatal.

Fue hasta el 14 de septiembre de 2010, precisamente al difundirse las denuncias en su contra en una Corte de Estados Unidos, cuando presentó su renuncia; pese a ello, en la misiva que remitió a Elías Ayub, le solicita la jubilación debido a que la consideró “justa”.

En 1998 se presentó la primera queja en su contra, ante la entonces Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo (Secodam). La segunda se hizo en mayo de 2000 ante la PGR. Moreno Díaz e Isidro Becerril Salinas, Héctor Sierra García y Julio Ruiz Guerrero, entonces funcionarios de CFE, le prestaron, sin contrato de por medio, materiales y equipos a la empresa Apycsa, en agravio de la paraestatal. Puedes esconder la mano que roba… pero no la mano que gasta en yates, ferraris, cuentas multimillonarias, y en dólares…

jarizmx@yahoo.com.mx y argonpolitico@gmail.com