Según informes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) hasta el momento los policías que integran los denominados Grupos de Inteligencia Táctica (GIT) municipales caracterizados por patrullar las calles encapuchados, manejar armas largas y tener acceso a información delictiva relevante, no han demostrado su efectividad en la captura de delincuentes locales o de alto impacto.

Por lo que el procurador Alfredo Castillo Cervantes pidió a los 125 directores de seguridad pública, de igual número de municipios mexiquenses, realizar lo antes posible una escrupulosa evaluación de confianza a todos sus elementos en activo, así como de la efectividad de cada una de sus operaciones.

Aseguró que se corre el riesgo que por su posición, conocimiento y uso de armas, estos policías puedan traicionar los principios de la seguridad pública e incurrir en alguna irregularidad o pasar a formar parte de la delincuencia organizada.

Esto a raíz de algunos casos que ya han sucedió con elementos policiales del municipio de Huixquilucan y que fueron descubiertos en flagrancia.

Poco efectivos

Consideró que este tipo de elementos de seguridad adscritos a los denominados Grupos de Inteligencia Táctica de las Direcciones de Seguridad Pública de los ayuntamientos, en los hechos no han demostrado productividad, pese a tener un importante número de información de índole delictiva de localidades donde se desempeñan.

Los Grupos de Inteligencia Táctica tienen presencia en municipios urbanos donde existe una gran población como serían Nezahualcóyotl, Ecatepec, Naucalpan, Tlalnepantla, Toluca, Huixquilucan, Cuautitlán, entre otros, y donde las Direcciones de Seguridad Publica tienen entre 500 y 2 mil elementos entre sus filas.

No aplican protocolos

El Procurador reconoció que un porcentaje importante de elementos de las corporaciones policíacas municipales.

Castillo Cervantes dijo que los agentes desconocen o simplemente no aplican los protocolos que exige el sistema de justicia oral como son la preservación de la escena donde se registró un hecho delictivo, o simplemente cometen errores en la instalación y operación de una cadena de custodia.

Esto, aseguró el funcionario de Seguridad estatal, genera, en la mayoría de las veces, varios problemas a los agentes investigadores de la Procuraduría, ya que los policías municipales son los primeros en llegar al sitio donde se registró algún delito, y también los primeros en contaminarlo con sus pisadas o huellas dactilares.

Por último, el procurador Alfredo Castillo Cervantes reconoció que un importante número de directores de seguridad pública municipal desconocen aún el funcionamiento y operación del nuevo sistema de justicia oral, por lo que sus elementos tienden a cometer errores y no ayudan en las investigaciones.

Por otra parte, ratificó que en el corto y mediano plazo es prácticamente imposible someter a exámenes de control de confianza a todos los policías municipales mexiquenses (que suman alrededor de 45 mil elementos), ya que el centro estatal en la materia no tiene capacidad para evaluarlos, pues su infraestructura y personal permiten analizar solo a 36 personas por día.

Expresó que independientemente a dichas evaluaciones —que podrían realizarse en el Centro de Control de Confianza (CCC)—, los mandos de las corporaciones policíacas locales podrían empezar a analizar el desempeño de sus uniformados a través de otros mecanismos internos.

Fuente: El Universal, Estado de México