El Servicio Meteorológico Nacional y Protección Civil mexiquense no pronostican para los próximos días tormentas en la región del Estado de México, por lo que no existe una situación de alerta urgente en la materia, aunque no se descartan lluvias intensas en gran parte del territorio estatal.

Lo anterior fue informado en la delegación de la Conagua, así como en la dirección de Protección Civil de la entidad, en donde se agregó que la actual temporada de lluvias en el territorio mexiquense, se ha comportado dentro de los pronósticos hechos en la materia por ambas dependencias, porque desde los últimos meses del año pasado, se pronosticaron un promedio de 50 ciclones y huracanes en inmediaciones del territorio nacional, tanto en el océano Pacífico, como en el Atlántico.

Ello ha provocado que se hayan registrado precipitaciones pluviales hasta en un 15 por ciento por arriba de la media histórica estatal, por ello, la alerta permanente para evitar y atender contingencias en la entidad, debido a esa causa.

Sin embargo, a pesar de esas fuertes precipitaciones, sólo se han registrado las inundaciones más severas en la región oriente del Valle de México, mismas que se aclaró en Protección Civil estatal, se debieron a fallas en los sistemas que opera la Conagua.

Se reconoce en esa dependencia estatal, que el Gobierno mexiquense se encuentra en una situación incómoda ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua), porque los sistemas que colapsaron en la zona oriente del Valle de México, no están operados por las autoridades mexiquenses.

Se dijo que excepto a las inundaciones que se registraron a finales del pasado mes en Ecatepec, Nezahualcóyotl y Chalco, las afectaciones que se han presentado en otras partes del territorio estatal, han sido aisladas, como sucedió con los escurrimientos que se registraron en Tenancingo y que provocaron el deslizamiento de tierra en la comunidad de «La Pedrera», lo que se debió básicamente a la deforestación que se ha registrado en las zonas boscosas de esa región, en donde se registra una tala inmoderada que provoca erosión del suelo, lo que propicia que corra el agua con fuerza, lo que provoca deslizamientos de tierra y derrumbes.

Fuente El Sol de México