El Museo del Chocolate Nestlé es una impresionante estructura que de acuerdo al diseño del famoso arquitecto Michel Rojkind (ex baterista de Alex Sintek y la gente normal), busca recrear la envoltura de uno de los caramelos más representativos de la marca.
Esta construcción fue edificado en 2007 por la constructora Factor eficiencia y está ubicada sobre la lateral de la autopista en la entrada de Toluca, al interior de la fábrica chocolatera, que entonces era una instalación industrial que con sus trescientos metros de largo pasaba desapercibida. Posteriormente se transformó en una espectacular estructura que serpenteante, se luce como en vitrina.
El sitio http://www.plataformaarquitectura.cl describe que “los seiscientos metros cuadrados de la nueva construcción elevada sobre el jardín, albergan un área de recepción; un teatro que prepara a los jóvenes visitantes para el viaje al mundo del chocolate; el pasaje hacia el túnel existente que circula sobre las áreas de producción en el interior de la fábrica; y la tienda de chocolates y gadgets afines, al final de recorrido”.
El lugar, el cual se encuentra dentro de las instalaciones de la empresa Nestlé, tiene la característica principal de albergar un impresionante museo que ofrece recorridos a los más pequeños y no tan pequeños que gustan de disfrutar este suculento manjar de los dioses.
Así, una escalera posterior engulle a los más curiosos en un prisma atrompetado y facetado, al tiempo que el vestíbulo se abre sobre el paisaje de una periferia anodina de cables de alta tensión, espectaculares y autopista para dar cabida a los grupos, entre el mostrador de atención y los sofás en forma de tabletas de chocolate. Los triángulos del caleidoscopio desplegado se maquillan de diferentes blancos para acentuar las diferencias de planos.
Mientras que el teatro del lugar encierra a los visitantes unos minutos para introducirlos virtualmente al líquido mundo de los dulces. De ahí inicia el recorrido por pasillos, túneles y miradores sobre las salas de la fábrica. Antes de salir, una tienda invita a perpetuar el momento con objetos para llevar y tronos que convierten en príncipes por un instante.
Rojo por fuera y blanco por dentro, este impresionante juguete en escala urbana extraído de la exuberante creatividad de Rodkind, ofrece un verdadero recorrido emocional.
Fuente: El Universal

