Enrique Peña Nieto, ex gobernador del estado de México, se perfila como el candidato de unidad del PRI rumbo a la elección presidencial de 2012.
El día de mañana, el senador Manlio Fabio Beltrones anunciará a través de un desplegado que declina en sus aspiraciones a ser el abanderado del PRI.
En dicho desplegado, Beltriones niega la posibilidad de una división en el PRI «No habrá fractura del PRI. No podemos permitirnos la división».
«Hoy he decidido no participar en el proceso interno por la candidatura presidencial, optando por ser un hombre útil al interés de mi país y de mi partido, al que sueño renovado y liderando la construcción de una nueva nación próspera y segura», señala Beltrones en el desplegado en el que comparte su decisión.
De esta forma, el político mexiquense se convierte hasta el momento en el único aspirante a la candidatura presidencial del PRI, que ha hecho público su deseo por contender en el proceso interno.
Se espera que el próximo domingo Peña Nieto registre su candidatura que, de no haber ningún otro interesado, será de unidad dentro del PRI.
Lea el desplegado completo
Unidad ¿Para Qué?
He tomado una decisión que deseo compartir con lospriistas y los ciudadanos en general.
Hace ya casi un año, lancé una pregunta a la sociedady a los partidos políticos: ¿Poder para qué? ¿Para quéqueremos ganar la elección del 2012?
Me parecía, y mesigue pareciendo importante crear conciencia sobre unaidea: Para resolver los problemas del país no bastacambiar de presidente o de partido, hay que plantearprimero “Un Programa para México”. Lo hice convencidode que la política sólo vale la pena cuando es la vía paratransformar las ideas en propuestas y las propuestas enacciones.
Primero el programa y luego el candidato. Yohice tres propuestas que ya son ejesfundamentales de ese “Programa para México”: Lareforma del régimen político, un nuevo modelo dedesarrollo y un nuevo pacto social. Estas son lascausas de mi lucha.
Ahora y con mayor intensidad en las últimas semanas, sehan acercado a mí distinguidos cuadros políticos del PRIpara manifestarme, de manera fraterna, sus valiosasopiniones con respecto a la circunstancia que vive el paísy nuestro partido.
Estas voces se pronuncian a favor deconstruir una candidatura de unidad para enfrentara los verdaderos adversarios políticos.Coincidimos en que el rumbo del país ya no puede serel mismo, ni tampoco repetir el que ya dejamos atrás.
Que ahora es necesaria una estrategia política queconsolide las tendencias electorales que nosfavorecen.Así como hace meses pregunté para qué queremosganar, hoy planteo:
Unidad, sí ¿para qué?
Es que, si nosomos capaces de responder esta pregunta y construiruna auténtica y activa unidad, estaremos poniendo enriesgo la victoria en el 2012.Yo entiendo la unidad como un medio para cambiar, nopara seguir igual. Es unidad para ganar, poder gobernar ytransformar al país, dándole orden y rumbo a México.Unidad con humildad e inteligencia para entender que en este momento, todos son necesarios.
Reconozco que en mi partido hay quienes tienenprisa y alegan la necesidad de la unidad paraconservar privilegios o para garantizar sus interesespersonales o de grupo.
Es esta minoría la que ve unmotivo de discordia en las reformas propuestas paramodernizar la vida y la política del país. No obstante,estoy convencido que son muchos más quienescoinciden en la urgencia de que México cambie y buscanla unidad del PRI para construir ese nuevo rumbo.
Es enellos donde siempre he encontrado respeto,compañerismo, solidaridad y simpatía para las reformasque promovemos. Es a ellos a quienes me debo.
Es conellos con quienes seguiré haciendo política.Entiendo el momento que vive México y que vive el PRI.
Este no es el tiempo de las ambiciones ni de larecientes eventos políticos nos obligan y nos exigen:
Logramos un apretado triunfo en Michoacán, bajo elasedio de una injerencia gubernamental que parece serla tónica que el PRI enfrentará en adelante.
Por otro lado,pese a sus contradicciones, haciendo política, los parttidos de izquierda han logrado unificarse en torno a una candidatura que permitió superar sus diferencias yponerse de acuerdo. Eso nos obliga a acelerar el paso ense puede ignorar, pues para ellos el adversario a vencer esel PRI, y en sus obsesiones lo ven como el enemigoprincipal.
Siempre he buscado ser congruente entre lo que digo ylo que hago.
El respeto al valor de la palabra ha sido mipráctica común. Me siento orgulloso de tres cosas: lafamilia que he construido, mi formación enescuelas públicas y mi militancia en el PartidoRevolucionario Institucional.
Jamás haría algo quedañara alguno de estos tres elementos fundamentales demi vida. Atentar contra mis convicciones, seríahacerlo contra mí mismo.
Me he formado con quieneshicieron de la lealtad su mejor patrimonio.Mis aspiraciones son legítimas, se fundamentan en elrespaldo plural que han recibido mis propuestas.
Peroante la grave situación que vive la República y los riesgosque acechan al PRI en su proceso interno y en la elecciónconstitucional, cumplo con mi palabra. Cumplo con eldeber que me dicta mi responsabilidad y concienciapolítica.
Este es uno de los momentos de la vida y lapolítica en que uno se tiene que decidir entre aspirarhe decidido no participar en el proceso interno por lacandidatura presidencial, optando por ser un hombreútil al interés de mi país y de mi partido, al que sueñorenovado y liderando la construcción de una nuevanación prospera y segura.
No tengo obsesiones personales y mucho menosabrigo conductas mezquinas. La decisión de noes mi aportación para la victoria del PRI en 2012.Siempre he insistido en que la unidad es un punto dellegada, no de partida.
La unidad se construye conuna idea común, con reglas claras, con transparencia,con equidad y sin exclusiones.
De lo contrario, sólo nosqueda el refugio de la responsabilidad. Eso lo sientenperfectamente bien los militantes que se estánpreparando para la difícil lucha política que viene.
También lo entienden los dirigentes de los comitésseccionales y municipales, que son los que conducen,con muchos esfuerzos y pocos recursos, el triunfo de loscandidatos y que saben que la lealtad exige lealtad. Quela división solamente la puede alentar la insensibilidad y el abuso.
La simulación y la ingratitud son los peores venenosde la política y nos han hecho mucho daño.
Siempre hesabido que la militancia es superior a la dirigencia y, porello, nuestro partido ha resistido las grandes derrotas y seha levantado. Hoy no será la excepción.
No habrá fractura del PRI.
No podemos permitirnos ladivisión. Sé que puedo continuar mi lucha por lasreformas desde cualquier trinchera política.No tengo más que ofrecer a mi partido que mi militancia,lealtad y convicción política de que sí es posiblerecuperar el rumbo y poner orden para construir el futuro de México.

