Las elecciones del pasado 3 de julio para renovar la gubernatura del Estado de México, pasarán a la historia como el evento político más importante de 2011, ya que al consolidar al PRI en la entidad con mayor peso electoral del país se catapultaron las aspiraciones del entonces gobernador y hoy candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto.
El sello de los comicios mexiquenses podría alcanzar a todo el país en 2012, arrastrados por su “efecto Peña”, si el priísmo logra la proeza de regresar a Los Pinos con el ex mandatario mexiquense a la cabeza.
La construcción del triunfo del tricolor comenzó desde septiembre de 2010, cuando el propio Peña Nieto “bloqueo” cualquier intento de que PAN y PRD pudieran construir un proyecto de unidad exitoso.
Ante ese riesgo, el Ejecutivo estatal decidió cambiar a su favor las reglas del juego y envió a la Legislatura local, a finales de agosto de 2010, una iniciativa de reformas para borrar del Código Electoral la figura de las “candidaturas comunes”, a la vez que reducía a la mitad los tiempos para hacer campaña y en 20% los financiamientos a los partidos.
La controversial iniciativa bautizada como “Ley Peña”, aprobada por el PRI y sus aliados el 15 de septiembre del mismo año, puso las nuevas “reglas del juego”, no obstante las críticas y descontento que generó, puesto que apenas un año antes, en julio de 2009, el PRI junto con el PVEM, habrían logrado triunfos en al menos 90 localidades bajo esa representación.
El registro de candidatos a gobernador ante el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) el 15 de mayo de 2011 estuvo precedido por intensos procesos internos de los siete partidos contendientes, que al final se redujeron a sólo tres fórmulas.
En el caso del PAN y el PRD, los intentos, hasta el último momento, de construir una coalición —incluyendo la consulta del 27 de marzo en la que 250 mil 985 ciudadanos votaron por la alianza—, naufragaron irremediablemente ante el rechazo reiterado y en ocasiones titubeante, del perredista Alejandro Encinas, quien al final logró imponerse como candidato de la izquierda y sepultar así cualquier proyecto alternativo para la oposición.
Las negociaciones para construir la coalición entre el sol azteca y el blanquiazul, se realizaron al más alto nivel con la participación de Jesús Ortega por el PRD y el propio Gustavo Madero, del PAN. Tras el fracaso de la alianza, ambos partidos definieron proyectos por separado.
El 14 de abril, Alejandro Encinas solicitó al IEEM el registro de su coalición “Unidos Podemos Más”, integrada por PRD, PT y Convergencia.
A su vez la coalición “Unidos Por Ti”, del PRI, PVEM y Nueva Alianza con Eruviel Ávila Villegas, solicitó su registro el 15 de abril.
Los candidatos
La popularidad y experiencia electoral del ex alcalde de Ecatepec, se impusieron a las alcurnias políticas, dejando a la zaga a aspirantes como Alfredo del Mazo Maza, alcalde de Huixquilucan; Ricardo Aguilar Castillo, quien antes de irse del Comité Directivo (CDE) dejó lista y aceitada la maquinaria del PRI; Azucena Olivares, quien un año antes recuperó Naucalpan; Luis Videgaray, cerebro, literalmente, del éxito del gobierno Peñista y el incondicional Alfonso Navarrete, ya entonces diputado federal.
En el caso del PAN, un experimentado Luis Felipe Bravo Mena, que en todo momento apoyo la coalición con el PRD, al final acudió solo, el 5 mayo, al IEEM para solicitar su registro como candidato y ofertando un “desoído” proyecto para construir una “alianza ciudadana”, con la que naufragaría el 3 de julio.
El 16 de mayo, arrancaron las campañas de 45 días que registraron la lucha por ganar el mayor botín electoral del país con más de 10.6 millones de votantes, es decir, poco más de 13% del padrón nacional.
Las elecciones del 3 del julio pasado en el Edomex también marcaron récords en financiamiento y logística, pues la magnitud de la lista nominal obligó al IEEM a movilizar a más de 124 mil 500 ciudadanos como funcionarios de casillas.
También destinó 431 millones 773 mil 852 pesos en recursos públicos para las campañas; de los cuales al PRI le correspondieron 115 millones 214 mil 241 pesos; al PAN, 96 millones 924 mil 769 pesos; al PRD, 71 millones 824 mil 575 pesos, el resto se repartió entre los demás partidos.
Adicionalmente se aprobaron 21 millones 588 mil 692 pesos para el financiamiento de las precampañas.
El total de recursos que recibió el proceso electoral fue de mil 696 millones 149 mil 873.91 pesos; aunque el tope de gastos fijado por el IEEM para cada aspirante fue de 203 millones 893 mil 207 pesos, siendo la coalición “Unidos Por Ti”, la única en posibilidades de acercarse a esa cifra.
Las campañas de 45 días estuvieron enmarcadas por un gran gasto publicitario de los aspirantes, principalmente de la coalición “Unidos Por Ti”; una campaña gubernamental paralela que los consejeros del IEEM no pudieron o no quisieron contener; dos debates históricos, el 8 y el 22 de junio, (ganados de acuerdo a expertos por Alejandro Encinas) y una batalla judicial contra del árbitro electoral, que llevó a partidos y autoridades a la antesala de los tribunales.
En este caso destacaron los expedientes por presunta negligencia de los consejeros del Instituto Electoral para garantizar un proceso transparente, como el video del ex consejero y funcionario de gobierno, Bernardo García, quien en una reunión con priístas revelo el plan para coaccionar el voto a favor del PRI usando los programas sociales; y el rechazo de los consejeros para ordenar el retiro de la propaganda oficial, hasta que lo ordenó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Tras los comicios, con un abstencionismo de 59.5%, Eruviel Ávila se convirtió en el gobernador del Estado de México para el periodo 2011-2017, al haber obtenido 61.61% de la votación.
Atrás quedo Alejandro Encinas, con 21.73%, y Luis Felipe Bravo Mena obtuvo 12.67% de la votación.
FUENTE: EL UNIVERSAL ESTADO DE MÉXICO

