La candidata a la jefatura del Gobierno del Distrito Federal (GDF) por el Partido Nueva Alianza (Panal), Rosario Guerra Díaz, piensa gobernar con mucho entuciasmo, pues la conoce en su totalidad, haciendo compromiso por la ecología y por la agricultura.
En entrevista para el espacio informativo de La Fórmula de los Reporteros, destacó que buscará que no sólo haya los servicios de transporte en la ciudad de México, sino que a estos puedan tener acceso todas las personas, sin importar las diferencias físicas con las que cada uno cuente.
Asimismo, hizo hincapié en que es la única candidata a la jefatura del GDF que conoce todo el territorio capitalino, pues en cada demarcación política cuenta con gente conocida con la que ha trabajado, esfuerzo que ha sido canalizado a causas a favor de ciertos grupos, motivo por el que se ha creado diversas asociaciones, principalmente aquellas enfocadas a la libertad de las mujeres y sus derechos.
Por otro lado, enfatizó que su campaña electoral en la Ciudad de México se ha caracterizado por tener un acercamiento y trato directo con la población del Distrito Federal, motivo por el que recorre de dos a tres delegaciones por día, hechos que, dijo, la diferencian de sus contrincantes a dicho cargo.
Asimismo, destacó que no existe un pacto de civilidad entre los candidatos al GDF, esto debido a que la capital mexicana cuenta con un nivel político más alto en sus prácticas aún cuando no se haya avanzado en la madurez democrática, por lo que existe una situación de mucho mayor respeto.
En cuanto al debate que enfrentará el próximo domingo 27 de mayo las 19:00 horas, dijo estar preparada para hablar de temas como sustentabilidad, urbanización, desarrollo, procuración de justicia, entre otros.
Respecto a la desigualdad que existe derivado por la Ley Electoral y el otorgamiento de los recursos de campaña, destacó que el Panal es un partido chico, por lo que no tiene los mismos recursos para competir en apariciones televisivas o radiofónicas; sin embargo, recalcó que su campaña no será basada en la colocación de pendones en postes y árboles en la Ciudad de México pues «afea a la ciudad y que ofende mucho a los capitalinos, porque es absurdo el gasto que se hace de esta forma».

