Quedan sólo dos semanas para la elección por la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, candidato del Movimiento Progresista lo sabe tan bien que llama a los cerca de cuatro mil asistentes a su mitin de cierre en Yucatán a aplicarse, conocer y llegar a más gente, convencerlos e incluso “orientarlos” para que voten por él.

La apuesta es sumar más voluntades, dice en el parque del barrio de “la Mejorada” en Mérida, donde algunos de los más históricos mítines organizados por el Partido Acción Nacional (PAN) se han realizado, como el de “Maquío” Clouthier en 1988. Ahí ha llenado la plaza de seguidores que lo mismo gritan a su favor que contra el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, Televisa o el PAN y su candidata, Josefina Vázquez Mota.

Desde ahí también da instrucciones, dice que hay que “orientar” a la gente para que “no vendan su voto”. Pero sí que acepten lo que les regalen.

Los autorizo, dice sonriente, a decir una pequeña mentira, a una mentira piadosa: si van –los candidatos de los otros partidos- a las comunidades a pedirles que se apunten en listas, para que les den despensas, materiales de construcción, abanicos, refrigeradores, ropa… lo que les den. Que se apunten, que se apunten”.

Que acepten todo y que se queden callados. Y que digan que sí, que sí contarán con su voto, pero que “a la hora de la hora ¡sólo voto libre y secreto!” dice casi en un grito. “Que cada quien vote por quien le dicte su conciencia.

López Obrador está al centro del templete, sin sombra alguna bajo el rayo del sol al mediodía, con la humedad traspasándole la guayabera para la ocasión yucateca, erguido emitiendo su discurso y arengando a los que llegaron de más de una decena de municipios yucatecos; con sus colaboradores, candidatos y directivos de su partido postrados en derredor de él.

Un fotógrafo dice que la imagen del candidato le recuerda al “sermón de la montaña”: cual apóstoles, los candidatos y directivos del Movimiento Progresista en la entidad se sientan en derredor de la figura del candidato, mientras lo escuchan repartir promesas y pedir más apoyo. Aplaudiendo por lo bajo, como para no robar nada de la atención que pueda fijarse en él.

Sólo el candidato al gobierno de Yucatán, Eric Villanueva Mukul permanece de pie. Estoico también bajo el sol convierte la guayabera en un traslúcido y húmedo ajuar de campaña electoral. Igual lo hace abajo, a unos metros quien anima la botarga de un luchador con los colores del PRD que reparte volantes y calcomanías y soporta los empujones de quienes quieren llegar más cerca del escenario.

Pese al calor no se amilana ni decae como si lo hicieron dos jovencitas que requirieron atención médica y primeros auxilios luego de desmayarse como efecto del calor que supera los 36 grados, sin provocar mayor atención que algún comentario menor cerca de la zona donde ocurrió cada caso. La mayoría sólo está atenta a lo que diga su candidato.

López Obrador no alcanza a ver lo que sucede ahí, tampoco sabe que en derredor del parque se pueden comprar papas y salchichas fritas por 20 pesos, bolis y raspados de cinco pesos y de 10, respectivamente… y playeras de “Morena” y “AMLO.sí” en 45 pesos. “Para que apoyes al candidato”, dice el joven que las vende a quién pregunta si no las regalan.

A un par de calles al oriente del parque, la antigua central de trenes lo parece ahora de autobuses, más de una veintena de ellos han servido para trasladar a la gente de los otros municipios a Mérida.

A un costado de la terminal forman un largo tramo de “vagones” independientes en cuyo interior algunos de los que debieron estar en el mitin mejor regresó a descansar en lo que el candidato termina.

Los que sí están en el mitin se emocionan en cada arenga. Acusan a Televisa de “traidores” y se impresionan y mientan madres cuando López Obrador habla de los “dispendios” del Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa y del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto cuando fue gobernador del estado de México.

También se animan los jóvenes que deambulan portando pancartas a favor de “AMLO.si” y en contra de “EPN”. Gritan cada vez que los menciona. Levantan sus banderas y algunos dicen que es “obvio” que tienen que estar ahí cuando se les pregunta por qué. ¿Cómo por qué, es obvio, tiene que ser él?, responde uno de ellos, universitario.

En la tónica de su discurso ganador, el tabasqueño asegura que “los otros” están preocupados y que las estrategias les fallaron. Menciona al ex presidente Vicente Fox Quesada, a quien ahora si habría que escucharlo.

Dice que la estrategia con Fox, que traicionó a la candidata del PAN, para decir que había que votar “el puntero”, ahora “se les volteó” porque el puntero es otro, dice, señalándose a sí mismo con las manos.

Después se toma cerca de 40 minutos para reiterar todas sus propuestas de campaña: pensión universal para todos los adultos, universidad para todos los jóvenes, mejores empleos, mejor regulación fiscal, entre otros puntos que lleva como agenda de campaña.

El sol quizá no le afecte mucho, pero comienza a afectar a los asistentes. No hay más desmayados que las dos jovencitas cuya tolerancia al tumulto y al calor del mediodía en Mérida, pareció no superar la prueba, pero sí algunos comienzan a retirarse.

Finalmente lo reitera: quedan nada más dos semanas. Hay que salir a convencer a más gente, a convocar y a convencer. No habla de “fraude”, pero sí insiste en que se necesita no sólo votar por él, sino también acudir a cuidar los votos que sean emitidos el 1 de julio para definir quién será el próximo presidente de México… que asegura será él, “porque ya vamos adelante.