La abanderada del PAN a la Presidencia afirmó en su cierre estatal en Veracruz que el PRI ‘no va a regresar a Los Pinos’. VERACRUZ, Ver. -Día de alta exaltación de los ánimos de Josefina Vázquez Mota y de sus simpatizantes, a una semana de ir a las urnas. Su voz domina sus mítines, y más aquí, con el recibimiento al estilo jarocho, festivo, entusiasta y contagioso.

Llega aquí cuando el sol baja en el horizonte, y dice a quienes la siguen: «No se puede ser Presidenta, si no se viene al puerto de Veracruz», al encuentro, afirma, de las almas que cambiarán la historia.

Y proclama, en medio de la conmoción personal y de la gente: «Sé qué sintió Felipe Calderón cuando sintió que iba a ser Presidente; ¡Me vibran el alma y el corazón!»

Conmovida, sin titubeo alguno, con firmeza, arenga a la multitud y confiesa: «Nunca me imaginé esto que siento ahorita, ¡es maravilloso! ¡Extraordinario!» Y hay que oír la voz de la candidata saturada de deseo de triunfo, cuando exclama: «¡Vaaamos, hasta la victoooria!»

El mensaje de este día tiene como inspiración el hombre que, ha dicho ella, movió su alma; es su líder de cabecera, Manuel J. Clouthier, quien legó una consiga como mandada hacer para los quebrantos de ella: Los milagros existen.

Reconoce la lealtad y el apoyo de Santiago Creel, esta Vázquez Mota incontenible, decidida, que con voz intensa, dice con el fresco de la brisa del mar: «PRI, ¡no vas a regresar a los Pinos!»

Ha llegado al puerto en el segundo piso de un autobús turístico, del que sale del aeropuerto, aplaudida por cientos de adeptos y luego al ser rodeada por la multitud en el mitin, es aclamada con una intensidad mayor que en otras fechas, otras plazas. Ahora que la hora de la verdad se acerca.

Sergio Ocampo acompaña a su esposa Josefina Vázquez Mota en la valla de acceso al mitin con los jarochos, que desbordan júbilo, y entre esa gente hay muchos niños, los que ha incluido en sus mensajes. «Ayúdenme el domingo a despertar tempranito a sus papás, y díganles que es hora de ir a votar».

Ha establecido una comunicación con la gente, como en Coatzacoalcos, donde habla a una multitud que cubre una larga calle que desde el templete ella ve como un río de banderitas azules con blanco y colmada de simpatizantes.

FUENTE: CHIHUAHUA AL INSTANTE