El magnate mexicano Carlos Slim descartó la posibilidad de una crisis postelectoral en México, después de que la izquierda impugnó los comicios del pasado 1.º de julio por supuesta compra de votos del candidato ganador, Enrique Peña Nieto.

“Ha habido una clara manifestación de los ciudadanos para votar, asistir a las elecciones y en donde las elecciones han sido notablemente competitivas, notablemente participativas”, afirmó.

Según indicó, México cuenta con instituciones capaces de resolver las diferencias entre partidos políticos.

El tribunal electoral tiene tiempo hasta el 6 de septiembre para analizar las impugnaciones y decidir si hay causas suficientes para anular las elecciones, algo que nunca ha ocurrido en México.

Como parte de las inconformidades con las elecciones, unos 700 estudiantes del movimiento YoSoy132, según estimaciones de la policía, mantenían ayer un cerco simbólico en Ciudad de México frente a instalaciones del consorcio Televisa, al que acusan de manipulación informativa para beneficiar a Peña Nieto.

El líder de centro-izquierda Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien quedó segundo detrás de Peña Nieto, argumenta que se violaron los principios de unas elecciones libres y auténticas con financiamiento ilícito, compra de votos y manipulación de encuestas.

López Obrador dijo el jueves que sería “preferible” el nombramiento de un presidente interino, en lugar de Peña Nieto.