El presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Eduardo Solís, pidió hoy al gobierno federal el establecimiento obligatorio en todo el territorio nacional de la verificación vehicular de la norma del control de emisiones.
Agregó que lo anterior es indispensable para lograr objetivos sustantivos de mitigación de gases efecto invernadero y de eficiencia energética.

La coordinación de proyectos del Centro «Mario Molina» documenta que sólo 50 por ciento de los estados de México cumplen y vigilan las Normas Oficiales Mexicanas de verificación vehicular para automóviles a gasolinas y diesel.
El programa de verificación vehicular comenzó a aplicarse en 1989 en la Ciudad de México y en la zona metropolitana, acompañado del programa «Hoy no Circula», que en un inicio inhibió el uso de vehículos una vez a la semana.

En la actualidad el programa de verificación vehicular se aplica en varias ciudades del país, aunque no de manera homologada.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reportó que 22 millones de automotores circulan todos los días en el país.

En reunión con los medios de comunicación, Solís dijo que se requiere la puesta en marcha y la verificación de una norma de condiciones físico-mecánicas, el efectivo control de las imoprtaciones de vehículos usados y la emisión de un programa permanente de renovación vehicular.

Indicó que la industria automotriz lleva a cabo importantes inversiones con un claro compromiso con el desarrollo tecnológico, la eficiencia energética y la mitigación de gases efecto invernadero, en beneficio del consumidor mexicano, de ahí el compromiso de avanzar en la eloboración de una norma exitosa.

La AMIA y el Gobierno Federal, en colaboración con expertos reconocidos internacionalmente, trabajan en la elaboración de una norma basada en la norma estadounidense «Corporate Average Fuel Economy» (CAFE) que permita una instrumentación y genere beneficios a México.

Señaló que en Estados Unidos hubo las flexibilidades e incentivos para promover la introducción y comercialización de nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos e híbridos, al otorgar 7.500 dólares como incentivo al consumidor por vehículo.

Solís dijo que para que la norma en México sea exitosa, debe considerar ciertas peculiaridades como orografía, altitud, condiciones de las vialidades y la calidad de los combustibles.
«Si bien el contenido de azufre de los combustibles no incide en el rendimiento de los vehículos directamente, la falta de combustibles ultrabajos en azufre, en el caso de las gasolinas magna y diesel, retrasa la introducción de nuevas tecnologías más eficientes», explicó.

El proyecto de norma que está en la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer), al no tener todos los elementos de flexibilidad de la norma estadounidense (CAFE), promueve el consumo de automóviles usados en México, lo cual no contribuye a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La AMIA presentó a la Cofemer respecto un estudio sobre el impacto regulatorio y está a la espera de las correciones y ampliaciones que determine la Semarnat.