La titular de la Secretaría del Trabajo, Rosalinda Vélez, rechazó que el proyecto de reforma laboral del Ejecutivo sea una iniciativa “al vapor”, pues el tema se ha discutido durante los últimos años en múltiples foros y seminarios celebrados, incluso, en el Congreso de la Unión.
Durante su presentación ante la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, la funcionaria negó que la propuesta de reformas a la Ley Federal del Trabajo vulnere el artículo 123 constitucional o los derechos de los trabajadores.
Vélez respondió así a los cuestionamientos de los diputados federales del PRD, PT y Nueva Alianza respecto a la decisión presidencial de presentar la reforma laboral como “iniciativa preferente” y un plazo constitucional de 30 días para dictaminarla.
El perredista Martí Batres sostuvo que esa premura representa un abuso y una burla al Congreso de la Unión, y tan solo por ello tendría que ser desechado el proyecto, mientras el petista Adolfo Orive calificó el carácter preferente de la iniciativa como un “atropello” y el neoaliancista José Caamal lamentó igualmente la presentación de la propuesta, a tres meses del cambio de gobierno.
En representación del PAN, la diputada Esther Quintana respondió que la iniciativa de reforma laboral “no es una camisa de fuerza”, pues se presentó para ser estudiada, analizada, discutida y enriquecida por los legisladores, quienes tienen la facultad de desecharla o aprobarla, pero “lo que no se vale es descalificar de antemano”.
Al fijar la posición de la bancada priista, el legislador Ricardo Pacheco reconoció puntos de coincidencia en temas como la regulación del outsourcing, el impulso a la productividad y capacitación de los trabajadores, pero advirtió que también existen divergencias de su bancada en temas como el respeto a los derechos plenos que a los trabajadores y a sus organizaciones como la huelga, la contratación colectiva, el derecho de asociación y la libertad sindical.

