Una estructura circular con los restos de lo que se presume fue un «árbol sagrado» y una piedra de sacrificios con 45 cráneos y múltiples huesos, fueron descubiertas recientemente por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en las cercanías de la zona arqueológica del Templo Mayor.
El director del Museo de esta zona, Javier González González señaló que la estructura circular de 2 metros de diámetro y decorada con cabezas de serpiente, fue identificada gracias a los textos de Fray Bernandino de Sahagún y de Fray Diego Durán como uno de los cinco edificios que eran denominados cuauhxicalco, edificio ceremonial.
La zona descubierta está frente a la capilla de Huitzilopoztli, Dios de la Guerra, y dentro se encontraron restos de lo que según especialistas fue un encino, trasladado ahí desde la parte alta del Valle de México.
Al parecer en la religión mexica los arboles eran sagrados pues sostenía con sus ramas la bóveda celeste y por el tronco transitaban diferentes flujos cósmicos, mientras que las raíces representaban los conductos hacia el inframundo.
El ritual de transporte de un árbol era muy complejo que tardaba varios días de cantos y procesiones.
El segundo descubrimiento en la misma plaza fue una piedra de sacrificio en forma de poliedro y un depósito de aproximadamente 45 cráneos y mandíbulas, algunos de los cuales tenían marcas de que se habían colocado sobre una estaca como parte del Tzompantli, altar para los sacrificados.

