La debilidad de las finanzas públicas, el bajo crecimiento económico, el modesto aumento del PIB per capita y la frágil situación financiera internacional, son elementos que no permiten que ni en el corto ni en el mediano plazo la calificación soberana de México mejore, aseguró el director senior de Fitch, Alfredo Gómez.
Durante la inauguración del seminario Finanzas nacionales y subnacionales en México, el directivo expuso que el país tiene un grado de inversión sólida que le permite tener una nota BBB estable, pero dadas algunas debilidades por el momento no hay perspectivas de que esa evaluación se mueva.
De acuerdo con el experto, el principal foco rojo que no permite el upgrade es el bajo crecimiento económico del país, el cual está por debajo de la mediana de todas las naciones que tienen una calificación similar a México.
Otro factor es la debilidad de las finanzas públicas, acentuada principalmente por la baja recaudación de ingresos fiscales como proporción de su producto interno bruto.
Asimismo, la falta de concreción en las reformas estructurales, principalmente en materia hacendaría, ha sido otro punto que no ha dejado que México aspire a una mejor nota.
Adicional a estos elementos, Alfredo Gómez reconoció que también la creciente violencia, la alta corrupción y la falta de cumplimiento de la ley son otros obstáculos que tiene el país para la consideración de una mejora evaluatoria.
«Además, en un punto de inflexión en la parte externa, derivado de los problemas que atraviesa la economía global, este no es un buen momento para mejorar la calificación de México», dijo.
Pese a los diversos riesgos y escenarios adversos, el directivo de Fitch comentó que la economía es resistente y con mejor protección ante estas eventualidades.
En ese sentido, explicó que la próxima administración federal hereda una economía mejor preparada para enfrente los choques del exterior, pero enfatizó que para resistirlos de mejor forma es necesaria concretar las reformas estructurales.

