Regresa el Humberto Moreira que todos conocemos, el dicharachero, el ingenioso, el ocurrente hacedor de frases que festinan los medios. En la reciente entrevista con el periodista Carlos Marín acuñó nuevos dichos; por ejemplo: “¿También debo detener a los homicidas?”, refiriéndose a que, según él, ninguna autoridad ha logrado conseguir más datos para la indagatoria. Otra frase, que inclusive hizo sonreír al mismo “Profe”, fue: “Se les escapó muerto”, aludiendo el famoso robo del cadáver de “El Lazca”.

Sí. Regresó el ingenioso Humberto Moreira; sin embargo, sus ocurrencias aparte de ingeniosas se escuchan patéticas al inscribirse en un contexto terrible: la explosión de la violencia en el Estado de Coahuila, la muerte de cientos de ciudadanos en manos del crimen, incluyendo la del hijo de Humberto.

Ya lo han dicho otros analistas: las tragedias de Shakespeare se opacan ante el drama que vive la familia Moreira en un escenario que se llama Coahuila, escenario en el cual participamos todos los que vivimos (y morimos) en dicho territorio.

Es patético que Humberto “se haga” el ingenioso en el marco de las trágicas circunstancias que vive su estado y su familia.
Es patético que el Moreira, ex gobernador de Coahuila, critique el modelo de combate al crimen del Moreira. gobernador de Coahuila, siendo que el primero contribuyó en mucho para que el segundo lo sucediera en el poder; siendo que el primero dejó al estado colgado de alfileres en materia de seguridad y sin alfileres en materia de endeudamiento público.

Poco importa si los alfileres que sostenían las finanzas públicas se cayeron por culpa del engaño de los colaboradores de “El Profe”. El hecho es que él permitió, por omisión, por descuido y/o por complicidad, que la comunidad de Coahuila tenga que pagar una mega deuda estatal sin precedentes en la historia de México.

Humberto Moreira tiene el derecho de exigir justicia y el pronto esclarecimiento del caso de asesinato de su hijo. Pero muchos dudamos que tenga derecho a lanzar “bombas informativas”, como las llama él, que descomponen la gobernabilidad de la entidad que ahora es responsabilidad política de Rubén Moreira, actual titular del Poder Ejecutivo de Coahuila de Zaragoza.