Un empleado de mantenimiento de Cinépolis Plaza Ermita, donde el niño Hendrik Cuacuas recibió un balazo en la cabeza, entregó 16 balas de diferentes calibres a representantes de la Procuraduría de Justicia capitalina (PGJDF), según dio a conocer la dependencia.
El empleado de Cinépolis dijo que recogió los restos de las balas en distintas fechas, después de rendir su testimonio, el sujeto de mantenimiento señaló que «cuando pasan las festividades populares es común encontrar balas».
La Subprocuraduría de Averiguaciones Previas Centrales, a través de la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Homicidio, informó que el mismo empleado declaró que el 3 de noviembre, un día después del incidente donde murió el niño, el gerente del cine le ordenó subir al techo para revisar si había algún desperfecto que hubiera dañado a Hendrik.
Tras la inspección, el empleado halló algunas goteras en el techo de alguna de las salas y encontraba ojivas, mientras que las balas que encontró en diferentes fechas las guardó en una caja.
Luego las 16 balas que entregó a las autoridades, fueron embaladas para su estudio en un laboratorio de balística.
Por otro lado, el subprocurador de Averiguaciones Previas Centrales de la Procuraduría del DF, Edmundo Porfirio Garrido Osorio, explicó que la bala hallada en el techo de la sala 2 del cine, resultó ser calibre 38 súper y la que mató al niño era de un arma calibre 9 milímetros.
Garrido Osorio destacó que en Iztapalapa fueron desplegados 500 elementos de la Policía de Investigación y policías de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina para buscar el arma homicida del pequeño Hendrik.

