El presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, precisó que a pesar de que la historia no comenzará este próximo 1 de diciembre, día en que tomará posesión el presidente electo, Enrique Peña Nieto, el siglo XX no se podría entender sin el Revolucionario Institucional, sin sus aciertos y desaciertos.

Ante esto, resaltó que prácticamente todas las instituciones públicas de México fueron construidas en el siglo XX con el concurso de destacados priístas que le dieron un rostro al país.

En entrevista con Ricardo Rocha aseveró que lo que regresará este 1 de diciembre será un PRI renovado y consciente de que el mundo ha cambiado y que «tenemos que actualizar muchísimas de las políticas públicas del país», el cual «requiere una nueva política laboral, políticas públicas de crecimiento económico mucho más dinámicas, revisar la manera en que estamos revisando nuestro sector energético y necesitamos mejorar la calidad del gasto, el sector hacendario».

Asimismo, detalló que una vez que Peña Nieto asuma sus funciones, la relación entre el presidente emanado del PRI y el propio partido será de una sana cercanía y una calle de doble sentido; toda vez que «por un lado, el partido debe apuntalar al presidente, debe apoyar sus políticas públicas, debe apoyar su gobierno, necesitamos un liderazgo democrático fuerte del presidente Peña Nieto y el PRI tiene que trabajar en esa dirección».

Además, el partido deberá ser una correa transmisión entre el gobierno y la sociedad con el fin de hacerle llegar al gobierno las inquietudes sociales «y en ese aspecto el PRI tiene que abrirse más y convertirse en un partido mucho más representativo de la sociedad» y «explicar a los grupos sociales el por qué las finalidades de las acciones del gobierno que implemente el presidente Peña Nieto».

Mientras tanto, consideró que el presidente deberá ejercer un liderazgo democrático en torno al partido; además de un respeto hacia los órganos deliberativos del partido y una actitud de diálogo permanente con los militantes.

Precisó que sería un error garrafal de parte del PRI y de los militantes caer en un exceso de confianza y dejarse llevar por la soberbia y arrogancia, «porque la gente nos ha dado una segunda oportunidad y si no lo hacemos bien no nos dará una tercera (…) sí va a haber una actitud del PRI una alta responsabilidad social (…) responderemos con eficacia y con un gobierno de resultados.

Por otro lado, Pedro Joaquín Coldwell informó que de acuerdo con sus estatutos, antes de que concluya el próximo mes de febrero, deberán realizar su asamblea nacional, donde los priístas deberán plantearse su reforma y una nueva condición de partido del siglo XXI y que regresa a ejercer el poder público federal en el país.

Y dijo que si se hacen los cambios legislativos adecuados y se desarrollan las políticas públicas requeridas, México podría dar un salto hacia adelante muy importante.

Finalmente y a pregunta expresa de cuál será su destino, el priísta reveló que ignora el mismo y que será un tema que en su momento platicará con el presidente electo, pero «creo que antes del 1 de diciembre tendrá que haber una definición respecto a si me quedo en el partido o paso a alguna otra tarea de gobierno».

Recordó que él vino a servir al PRI en una etapa crucial de la campaña y afortunadamente se logró el objetivo «y trato de serle útil a mi país, al partido y al presidente Peña Nieto».