A unas horas de rendir su V informe de labores, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y de la Judicatura capitalina, Edgar Elías Azar, dijo enfático que “nada ni nadie puede lesionar la dignidad judicial” y advirtió que cada vez que alguien se atreva a intentar una acción ofensiva en contra de un juzgador, recibirá como respuesta puntual la aplicación de la ley.
“Sí, somos solidarios con todos nuestros juzgadores; nada ni nadie podrá lesionar la dignidad judicial, en consideración errónea de que somos frágiles o vulnerables”, expresó el magistrado, en la ceremonia en la que se galardonó a un magistrado, una jueza de primera instancia y un
juez de paz, con la Medalla al Mérito Judicial.
En la Sala de Presidentes María Lavalle Urbina, Elías Azar recordó que en los últimos meses el empeño en el Poder Judicial capitalino ha sido resaltar, rescatar cuando es preciso, impulsar y fortalecer la presencia de la función judicial y de cada impartidor de justicia en la vida de la ciudad. Se refirió al trabajo que se desempeña en el TSJDF, y expuso que el factor central consiste en aplicar la ley con sentido humano y social para lograr justicia.
Al hablar del reconocimiento, indicó que con éste no se premia el mero cumplimiento del deber, sino la excelsitud, el fondo y la forma, llevados hasta su máxima expresión en todos los detalles de la delicada función de impartir justicia.
En el acto, el procurador general de Justicia del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Almeida, exaltó el trabajo del personal jurisdiccional, y comentó que hoy, cuando la fechoría, la inseguridad y la impunidad parecen enemigos imbatibles, la estructura judicial surge como opción única y viable para contener a la delincuencia de cualquier género, en el marco de la ley.
Habló del trabajo del juzgador, y agregó que éste debe saber conectar la ética de la función judicial con su desempeñó, además de que debe estar consciente de que no debe abusar de su cargo para favorecer intereses, y basar su conducta en los cimientos de la imparcialidad, honestidad, pulcritud, objetividad y profesionalismo.
En la ceremonia se galardonó al magistrado Guillermo Arroyo de Anda Carranza, adscrito a la Tercera Sala Penal; a la jueza Margarita Bastida Negrete, titular del Juzgado Décimo Octavo Penal, y al juez Roberto Martínez González, titular del Juzgado Séptimo de Paz Civil.
El magistrado ingresa al TSJDF en 1976, como secretario de acuerdos del Juzgado Vigésimo Segundo Penal. En 1981 asume el cargo de juez, y ese mismo año es designado magistrado. Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Arroyo de Anda Carranza es catedrático y cuenta con un master internacional en derecho penal.
La jueza Bastida Negrete tiene una trayectoria en el TSJDF desde 1980, año en el que ingresa como secretaria C interina en el Juzgado Décimo y Décimo Cuarto Mixto de Paz. También egresada de la UNAM, y tiene un master internacional en sistemas penales comparados y problemas sociales. Desde 2002 ocupa su cargo actual. En tanto, el juez Martínez González se inicia en el TSJDF como comisario interino del Juzgado Quinto Civil, en 1980. Licenciado en derecho por la UNAM, cursa un master internacional en derecho penal, y se desempeña en su actual encargo desde 1999.
El magistrado Arroyo de Anda Carranza, a nombre de los galardonados, agradeció el reconocimiento otorgado, y en especial a la comisión encargada de analizar las propuestas de candidatos a recibir la Medalla al Mérito Judicial, integrada por los consejeros de la Judicatura del Distrito Federal Sandra Luz Díaz Ortiz y Héctor Samuel Casillas Macedo; la visitadora general del Consejo de la Judicatura, Teresita de Jesús Montes Garza, y la directora general del Instituto de Estudios Judiciales, Ángela Quiroga Quiroga.


