El presidente electo, Enrique Peña Nieto, se verá obligado a nombrar un Secretario de la Función Pública y uno de Seguridad Pública, pues el Senado pospuso la aprobación de la propuesta de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública que incluye desaparecer ambas dependencias.

Luego de 48 horas de negociaciones, los propios coordinadores del PRI, el PAN y el PRD en la Cámara alta reconocieron que el futuro inquilino de Los Pinos tendrá que arrancar su administración con la misma estructura que deja el presidente Felipe Calderón Hinojosa.

«Existe esa posibilidad, sin duda alguna», aceptó el líder de los priistas, Emilio Gamboa ante los medios de comunicación.

La reforma quedó atorada debido a que el tricolor no aceptó un conjunto de modificaciones impulsadas por el bloque de legisladores panistas y perredistas.

El grupo pretende que los titulares de los cuerpos policiacos del nuevo gobierno sean, todos, ratificados por el Senado, según una nota del periódico Reforma.

Además, plantearon la necesidad de que rindan cuentas de manera periódica a la Cámara alta y que las comisiones del Congreso participen en el diseño de la estrategia nacional de seguridad.

Panistas y perredistas también propusieron incluir un artículo transitorio para que la Función Pública no desaparezca hasta que el Poder Legislativo apruebe la creación de la nueva Comisión Nacional Anticorrupción.

El coordinador de los panistas, Ernesto Cordero, acusó al PRI de actuar con intransigencia y lo culpó de dejar sin alternativas a Peña Nieto.

«Mientras el PRI siga manteniendo esta intransigencia, pues, sí, el presidente electo, Enrique Peña Nieto, tendrá que formular su gabinete de acuerdo a lo que establece la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal vigente», sostuvo.

A su vez, el coordinador del PRD, Miguel Barbosa, aseveró que Peña Nieto está obligado a cumplir con la ley vigente y, en consecuencia, nombrar a los responsables de Seguridad y Función Pública.

Tanto el PAN como el PRD reconocieron que el próximo mandatario tiene derecho a diseñar su estructura de gobierno.

Sin embargo, advirtieron sobre el riesgo de que algunas de las propuestas representen una regresión democrática, sobre todo por las nuevas facultades que se pretende entregar a Gobernación en materia de seguridad.

«Queremos evitar que la Policía se utilice con fines políticos porque es algo que nunca debe volver a México», alertó Cordero.

Por separado, el coordinador del PRD, Miguel Barbosa, también reprochó la actitud asumida por el PRI y el PVEM, por negarse a que el Senado ratifique a los funcionarios que serán responsables de aplicar la estrategia de seguridad en el próximo sexenio.

«¿Cuál ha sido la posición de los autores de la iniciativa? Negarse a aceptar que el Senado sea un órgano en donde se ratifiquen o no los nombramientos de estos altos servidores públicos.

«También la negativa en que la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional sea donde se reciban los informes y se evalúe el ejercicio de las políticas, de las estrategias que se estén ejecutando por la Secretaría de Gobernación en estas nuevas funciones», criticó.

Aun cuando el bloque PAN-PRD tiene suficientes votos para aprobar la reforma, los líderes de las bancadas decidieron darle tiempo al tricolor para modificar su posición.

Fracasa intento de aprobar pacto político

El Pacto por México que pretendía ser el punto de arranque del sexenio de Enrique Peña Nieto se convirtió en un sonado fracaso ya que, luego de convocar a su celebración en Querétaro y confirmar su asistencia, el equipo del presidente electo finalmente canceló el evento.

Filtrado a medios de comunicación desde hace días, el Pacto por México fue un intento por consensuar los planteamientos y posturas de PRI, PAN y PRD, las fuerzas políticas más representativas del país, y el cual pretendía anunciarse a un día de que se renovara el Ejecutivo federal.

De acuerdo con una nota de la agencia de noticias de Proceso, alrededor de las 14:20 horas de ayer, el equipo de transición emitió un comunicado invitando al acto donde se signaría el acuerdo, en el Teatro de la República, en Querétaro.

En torno de su toma de posesión, Peña Nieto ha renovado una serie de símbolos y rituales del régimen priista que habían acabado cuando Vicente Fox, en el 2000, y Felipe Calderón, en 2006, asumieron la Presidencia. Entre otros, la convocatoria a la salutación en Palacio Nacional suspendida con los panistas y convocada para el 1 de diciembre en el regreso del PRI.

La selección del lugar para la firma del Pacto por México tenía también una carga simbólica, pues el Teatro de la República es el sitio donde se estrenó el Himno Nacional; ahí se desarrolló el Congreso Constituyente de 1917 y, por si fuera poco, en ese lugar se fundó el Partido Nacional Revolucionario, antecedente del PRI.

Sin embargo, el simbolismo, junto con el Pacto, se derrumbaron: justo una hora después de la invitación, el equipo de transición emitió un «atento aviso»:

«Se informa que la invitación que da cuenta del evento Pacto por México, programado para el día de mañana, jueves 29 de noviembre, en la ciudad de Querétaro, queda sin efecto».

En una rueda de prensa celebrada en Canadá, Peña Nieto había expresado momentos antes su entusiasmo por el Pacto y confirmó que fue un trabajo coordinado por su equipo de transición.

«Soy el primero en celebrarlo. Efectivamente, hemos sido parte de este acuerdo, de este trabajo realizado entre las fuerzas políticas y el equipo de transición».

Hasta el momento de la entrevista, el presidente electo estaba confiado en la realización del mencionado acuerdo, e inclusive, destacó que contribuiría a atender los objetivos del país en los próximos años por encima de las diferencias políticas.

La cancelación del Pacto ocurrió luego de que las facciones perredistas se inconformaran con la determinación del dirigente, Jesús Zambrano, quien había participado activamente en las negociaciones encabezadas por el priista hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong, quien hasta ahora es el coordinador general de Diálogo Político y Seguridad.

FUENTE: E- VERACRUZ