La Procuraduría General de la República (PGR) “está desmantelada (…) por lo que requiere un fortalecimiento para poder mejorar su imagen”, afirmó Jesús Murillo Karam, quien ayer asumió la titularidad de la dependencia.
Primero, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la solicitud de licencia del hidalguense y, luego, en una sesión que duró menos de tres horas, el Senado aprobó su postulación para el cargo.
Al despedirse en San Lázaro, Murillo Karam señaló: “Tenemos que darle a la Procuraduría su función original, la representación de la sociedad, tenemos que darle fuerza, esa capacidad y, sobre todo, algo que es muy difícil y que para mí es muy importante, hacer una PGR para la sociedad”.
—En muchas ocasiones se acusó a la Procuraduría de actuar de manera política (…) —le señalaron los reporteros.
—Pues sí, y de muchas cosas más, no solo de eso y precisamente la confiabilidad radica en que podamos eliminar todas las razones que causan esa sensación y poder hacer una PGR que, insisto, su principal característica tiene que ser, que sea confiable —comentó.
Los grupos parlamentarios felicitaron a Murillo Karam por su desempeño como presidente de la Mesa Directiva y por su nuevo encargo.
En el Senado, el hidalguense también fue objeto de halagos por parte de legisladores de distintos partidos, e incluso luego de ser ratificado en una sesión fast track salió en medio de un pleno que le aplaudió de pie.
Al rendir protesta del cargo, Murillo Karam se comprometió a modernizar la PGR para hacerla un órgano confiable y respetable.
Perfiló la desaparición del arraigo, al señalar que esa figura es una muestra clara de las insuficiencias que hoy tiene la procuración de justicia e indicó que el sello distintivo de la dependencia será el respeto y acatamiento profundo de la ley.
También la defensa de los derechos humanos, la firmeza absoluta para constituir las averiguaciones a quienes sean culpables y evitar que haya inocentes en las cárceles.
Ante la Comisión de Justicia, dijo que la PGR requiere ser renovada y modificada para que no sea un órgano de policías mal encarados, sino una representación social y ciudadana. “No puedo verla solo como persecutora de criminales”, subrayó.
Dijo que la procuraduría “debe ser absolutamente imparcial, ciega ante el color de la políticas para estar absolutamente despierta en la justicia”.
Dependencia débil
En los seis años recientes, la PGR fue la dependencia más débil en materia de seguridad debido a que no recibió el apoyo económico suficiente para sus funciones y fue infiltrada por el narcotráfico.
Incluso el equipo tecnológico con el que contaba la entonces Agencia Federal de Investigación (AFI), que sirvió de base para la Plataforma México, fue desmantelado y entregado a la Secretaría de Seguridad Pública federal.
A lo anterior se sumaron las excesivas cargas de trabajo para los agentes del Ministerio Público Federal por falta de personal, mientras que sus elementos operativos fueron separados de la institución o congelados por tener su origen en la extinta Policía Judicial Federal.
De acuerdo con funcionarios federales que comenzaron a tener información de cómo opera actualmente la PGR, de las 4 mil plazas de agentes del Ministerio Público, solo 2 mil están cubiertas.
Otro problema fue la remoción de 40 delegados estatales de abril de 2011 al 30 de noviembre de este año, quienes se quejaron de la falta de apoyo de la anterior titular de la dependencia, Marisela Morales.
La PGR tampoco cuenta con flota aérea, pese a que fue la dependencia con mayor número de aeronaves (163). Hoy tiene que rentar nueve aviones y un helicóptero para trasladar a su personal.
Sobre la infiltración del narcotráfico, fue el 27 de octubre de 2008 cuando el entonces procurador Eduardo Medina Mora anunció que la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) sería reestructurada, al comprobarse que altos funcionarios trabajaban para el cártel de los Beltrán Leyva.
Informó sobre la detención y consignación de Fernando Rivera Hernández, el arraigo de un servidor público y la separación del cargo de 35 fiscales y agentes del Ministerio Público Federal. El golpe más duro fue la detención del titular de dicha subprocuraduría, Noé Ramírez Mandujano.
El 17 de octubre de este año, el nuevo titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), Cuitláhuac Salinas, dio a conocer la detención y encarcelamiento contra siete funcionarios federales y locales, tres de ellos de la subprocuraduría a su cargo, porque filtraban a los delincuentes las actuaciones contra el cártel de Sinaloa.

