La senadora panista Mariana Gómez del Campo condenó los hechos ocurridos en Acapulco el lunes pasado en donde seis turistas de nacionalidades española fueron violadas y rechazó la insensibilidad y misoginia con la que reaccionó el alcalde de Acapulco, Luis Walton sobre lo ocurrido.
Ante el pleno, dijo al edil «que con lágrimas de cocodrilo no se gobierna» y destacó que el problema de la inseguridad comienza ahí, en desestimar las afectaciones que sufren los ciudadanos, en minimizar los hechos y en considerar que el respeto a los derechos humanos puede quedar en un segundo plano».
Insistió en que «no podemos permitir que se sigan lavando las manos, que con sollozos los alcaldes sigan pidiendo ayuda a la federación cuando no están cumpliendo con su obligación. Esas épocas de paternalismo deben quedar atrás».
Consideró que no se puede permitir que quede impune este delito de violación porque lesiona gravemente la integridad de esas mujeres, además porque daña severamente la imagen, no sólo de Guerrero, sino de México en el exterior.
Además de que insistió en que no queremos «chivos expiatorios» o que se haga una investigación al vapor.
«Lo que necesitamos para evitar el deterioro en nuestra imagen frente al mundo es una investigación seria, que lleve a encontrar y sancionar a los culpables con todo rigor», dijo.
Consideró muy importante redoblar los esfuerzos «que iniciaron en el sexenio anterior con el lanzamiento en octubre del año 2011 del Programa Guerrero Seguro, que ha tenido logros destacados pero que aún tiene un saldo pendiente que es lograr que las autoridades locales hagan su parte, ahí está la clave de su fortalecimiento».
Destacó que se debe evitar a toda costa que el Estado de derecho se descomponga o se vulnere por la falta de efectividad del gobierno estatal que ha propiciado que surjan policías civiles o comunitarias a las que se ha llamado cuerpos de autodefensa armada.
Opinó que ese es quizá el factor más preocupante, porque puede contagiarse con facilidad a otros estados del país.
«Desde el Poder Legislativo estamos obligados a hacer lo posible para que las autoridades cumplan con su función para garantizar la seguridad de las personas y su patrimonio», señaló la panista.
Consideró que es necesario evitar que la desesperación orille a muchos mexicanos a hacer justicia por su propia mano porque eso entraña riesgos enormes en materia de violación a los derechos humanos y a la ruptura del Estado de Derecho.
Celebró que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos haya iniciado una queja de oficio ante esta agresión y contribuya para dar certidumbre en la resolución de este caso, ya que tanto las víctimas como el pueblo guerrerense esperan que se haga justicia y que vuelva la paz y la tranquilidad a un sitio emblemático del turismo nacional como es Acapulco.
«No podemos permitir que vuelva a haber una sola mujer víctima más de violación en nuestro país ni autoridades insensibles ante hechos como este», remató.

