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Por: Alejandro Lelo de Larrea

Elba Esther Gordillo aprovechaba cada entrevista que concedía para jactarse que, pese a la pésima imagen que tiene ante la opinión pública, en su gremio, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, (SNTE) siempre ha sido muy querida.

O más bien, a partir de hoy, habría que decir que en ese gremio era muy querida, pues el golpe que le asestó la Procuraduría General de la República (PGR), pega directamente en su legitimidad al frente del Sindicato, debido a que la acusaron de saquear y hurtar las cuotas de sus agremiados.

Es un golpe político letal a la maestra Gordillo, tan severo que es prácticamente imposible que pueda levantarse de él, por lo que en los hechos ya perdió el liderazgo del SNTE.

Como en diferentes momentos ha ocurrido en el sistema político mexicano, a comienzos de un sexenio, algún o algunos personajes de relevancia, calan al presidente para ver hasta dónde aguantará.

Por poner ejemplos relativamente recientes, Jorge Díaz Serrano retó a Miguel de la Madrid, y terminó en prisión; Carlos Jonguitud y Joaquín Hernández Galicia hicieron lo propio con Carlos Salinas, y uno terminó en prisión; algunos ministros de la Corte quisieron ningunear a Ernesto Zedillo en 1994 y éste decidió disolver la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Fox y Calderón, en cambio, cedieron a los chantajes de Gordillo, quien les tomó la medida en sus respectivos sexenios.

Esta vez Elba Esther Gordillo desafió a Enrique Peña Nieto y lo que representa, al casi desconocer una reforma constitucional en materia educativa y querer combatirla en las calles, donde ya comenzaban a salir los maestros de Oaxaca, Guerrero y Michoacán, para presionar por una contrarreforma.

Pero el primer mandatario no toleró ni un milímetro a Gordillo Morales, y con mucha inteligencia y gran sigilo, Enrique Peña tejió fino el cerco a Gordillo, al tiempo que desoyó sus chantajes.

Los hombres más cercanos al presidente fueron los encargados de armar el tinglado. Primero, el Secretario de Hacienda, brazo derecho del presidente, Luis Videgaray, encabezó la investigación de inteligencia financiera para rastrear todas las operaciones bancarias salientes de los fondos del SNTE, y ubicar a sus beneficiarios, lo que arrojó como resultado evidencias de que Gordillo saqueó las arcas del gremio.

Por su parte, el procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, se encargó de integrar una sólida averiguación previa, mediante la cual se obtuvo una orden de aprehensión de la lideresa magisterial, que ya es huésped del Penal de Santa Martha Acatitla.

Y en una línea de tiempo transversal, el titular de la SEP, Emilio Chuayffet, mantuvo el control de la dependencia, e incluso envió este martes a una especie de «embajadores» a hablar con los líderes magisteriales de las diferentes secciones del SNTE, para dejarles en claro que la decisión de Estado ya se había tomado, e invitarlos a cooperar con las instituciones formales.

De esta manera, ayer a las 17:00 horas se consumó la aprehensión de Gordillo, quien retó a tres presidentes de la república, pero esta vez se encontró con un mandatario que no se intimidó ante sus chantajes y actuó como jefe de Estado.