telescopioCon 57 de sus 66 antenas apuntando al centro de la galaxia, fue inaugurado hoy el Observatorio Alma (Atacama Large Millimeter Array), el radiotelescopio más grande del mundo emplazado en el desierto de Chajnator, a 5.000 metros de altura y a 1.300 kilómetros al norte de Santiago, en las cercanías de San Pedro de Atacama.

El presidente Sebastián Piñera, y más de 500 invitados, asistieron a esta «fiesta de la astronomía» que dio vida oficial a este centro que pretende desentrañar los misterios del Universo y responder las preguntas «que aún no nos hacemos», comentó el científico Pierre Cox.

La obra, que se inició hace 10 años y tuvo un costo aproximado de 1.500 millones de dólares, es resultado de la cooperación entre Estados Unidos, Europa y Asia. Thijs de Graauw, director de Alma y experto mundial en la astronomía infrarroja y submilimétrica, explicó en el discurso inaugural el funcionamiento del radiotelescopio y consideró que este proyecto colosal «cambiará nuestra idea sobre la formación de las estrellas y nos ayudará a saber cuál es la naturaleza de la materia oscura».

Con Alma se espera además confirmar o rechazar la teoría de la formación de los planetas, que establece que las estrellas se forman a partir de nubes de polvo y a su alrededor se crean discos donde nacen los planetas.

«Creo que lo más interesante son las cosas que no esperamos ver y que podemos descubrir de forma inesperada», opinó Cox, futuro director del observatorio, pues asumirá su cargo en abril. «A nivel personal -añadió- me gustaría poder detectar las primeras galaxias que se formaron en el universo. Creo que ALMA es capaz de hacerlo».

Entre las «habilidades» de ALMA se cuenta el que podrá observar la luz invisible del ojo humano, en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas unas 1.000 veces más largas que las ondas de luz visible. Esta capacidad tecnológica permite atravesar densas nubes de polvo cósmico y llegar a la parte más lejana (antigua) y fría del Universo.

«ALMA será un revolución. Nos permitirá ver con más profundidad y de forma más nítida y eso transformará completamente nuestra visión de parte del Universo», explicó Massimo Tarengui, representante del Observatorio Austral Europeo (ESO), que integra el proyecto.

La instalación incluyó un supercomputador que procesará los datos recolectados por los 66 radiotelescopios instalados de 12 y 7 metros de diámetro.

Los radiotelescopios trabajarán de manera simultánea para entregar mediciones en un rango de longitud de onda larga, lo que permitirá estudiar al «universo frío» y descubrir cómo se forman los planetas.