La Coordinación de Servicios Aéreos es una dependencia del gobierno del Estado de México que guarda uno de los perfiles públicos más bajos. Incluso su edificio está discretamente ubicado al final de la Calzada del Pacífico, sobre la carretera hacia el volcán Xinantécatl, y quienes pasan por ahí apenas reparan en el edifico acristalado, rodeado por una gigantesca valla de acero.
Sin embargo, sus obligaciones no son menores. Tiene a su cargo el mantenimiento y la operación de la flotilla aérea del gobierno estatal, sobre todo helicópteros, naves que usan los funcionarios públicos más importantes de la entidad, incluyendo al gobernador Eruviel Ávila, pero también otras naves que acuden a operaciones de rescate y emergencias.
Tiene a su cargo, por ejemplo, al “Grupo de Rescate Aéreo Relámpagos, (que) realizó más de mil operaciones aéreas para brindar atención médica oportuna a personas que se encontraban en situación de riesgo”, señala el propio gobierno en la página web de la Secretaría de Finanzas.
La dependencia está coordinada por el capitán piloto aviador Ernesto Trejo Gómez y tiene como delegado administrativo a Jorge Enrique Vera Zea, un maestro en Hacienda Pública.
Esta Coordinación, cuyas actividades oficiales son las “operaciones de transportación aérea en apoyo a servicios de seguridad pública, tránsito vehicular, protección civil, emergencias médicas y traslados del C. Gobernador y gabinete”, cuestan a los mexiquenses 96 millones 705 mil 341 pesos al año.
Tiene sus gastos internos y, como toda dependencia, realiza compras a través de licitaciones o adjudicaciones. Sin embargo, denuncias presentadas a este semanario indican irregularidades y abusos por parte de los funcionarios encargados de las adquisiciones.
Proveedores que atienden a la Coordinación afirman que José Vera Zea, coordinador Administrativo, junto con José Martín Arreola Salinas, jefe de Compras, han creado una red de abuso y chantaje contra los vendedores.
“Mi labor como proveedor consiste en darle mantenimiento mecánico a los autos que pertenecen al gobierno del Edomex en ese lugar”, apunta uno de los afectados, quien prefiere el anonimato porque teme represalias.
“Todo iba bien hasta que comenzamos a ver comportamientos extraños de los funcionarios mencionados, quienes, nos consta, alteran los odómetros de los autos con más tiempo en la coordinación para poder extraer dinero de las tarjetas de gasolina, ya que así incrementan el kilometraje en relación a esa alteración y usan el recurso estatal como propio, tanto para sus parrandas y juergas, como para el pago de servicios que ellos requieran”, apunta el proveedor.
Señala además que Vera y Arreola presumen de amistad y cercanía con Eruviel Ávila, gobernador del Edomex, pero también con Enrique Peña Nieto, actual presidente de México, para bloquear u amedrentar a proveedores, y cuando éstos son mujeres, condicionan los pagos a salidas nocturnas o invitaciones a comidas y cenas “para arreglar las facturas”.
También las presionan para que las proveedoras acepten que sus propios domicilios les sean entregados los contrarrecibos de los trabajos correspondientes.
Quienes han aceptado han tenido que aguantar acoso sexual por parte de los burócratas, pero quienes no lo hacen, son bloqueados a nivel estatal y federal o al menos eso les dicen.
Los funcionarios han incurrido en desvío de fondos, sostienen los afectados, a quienes se les han detenido pagos que hace un mes debieron cobrarse, porque incluyen en la lista de autos de la Coordinación los coches privados de los funcionarios, para que también sean arreglados, con cargo al erario público.
Esto incluye el saqueo de tarjetas de prepago de gasolina, a las que tienen acceso.
Una proveedora narra su experiencia en la Coordinación, cuando tuvo que tratar con Vera y Arreola, a cambio de no revelar su nombre, pues teme represalias contra ella y su familia.
La mujer vendía para el área de Mantenimiento hasta hace pocos meses, cuando Arreola condicionó sus pagos, y mantuvo el siguiente diálogo con él:
Arreola: La veo en mi casa a las 8 de la noche para entregarle sus contrarrecibos. Tuve que traérmelos porque ya no regresé a la Coordinación después de la hora de la comida.
Proveedora: Con todo respeto, no son horas ni el lugar apropiado para que me los entregue, mejor paso por ellos el día lunes.
– No, tendría que ser hoy mismo porque como ya salieron de Finanzas tengo que entregarlos hoy mismo, si no lo hago caducarían y tendría que volver a meter los pagos y esperar otros 15 días hábiles para pagarle.
– Está bien, licenciado, lo veo a las ocho.
La mujer llegó a la ubicación proporcionada por Arreola, que resultó ser la casa del funcionario.
Éste le pidió espera en la sala, y entre insinuaciones y condicionamientos “me entrega los contrarrecibos. Posterior a esto, intentó propasarse.
Salí de su domicilio y decidí ya no trabajar con la Coordinación. El licenciado Arreola siguió llamándome por teléfono, pero ya no le contesté, por lo que Jorge Vera Zea me llamó, pidiéndome que fuera a la Coordinación para cotizarles un servicio, a lo cual ya me negué”.
Otro proveedor narra que Arreola manejaba un auto Jetta Volkswagen hace dos años, con placas de circulación LRN-9153, color azul marino.
Iba en estado de ebriedad, por lo que vuelca la unidad.
Así y todo, alcanza a pedir ayuda al proveedor, a quien le marca a su casa para pedirle apoyo.
El proveedor, sin desconfiar, acude para auxilia al funcionario.
Se lleva el auto y lo arregla, pero el día del pago, se encuentra con que no se le entregará la cantidad, que ascendía a 18 mil pesos porque “como se tenía que hacer el cargo a caja de gobierno, tendría que hacerse por fuera en diferentes exhibiciones”.
El proveedor se negó a hacerlo de esa forma. Había sido engañado.
El auto no era de la Coordinación, como se le había explicado y ahora no podría cobrar.
Recurrió a otras instancias, sin éxito, y su situación tiene ya más de dos meses, periodo en el cual hasta una pelea tuvo con Arreola, lo que le valió ser vetado de la Coordinación de forma definitiva, y sin el pago que se le adeuda.
“Pero este mismo auto, el Jetta azul de Arreola, tiene una historia todavía más larga.
El 9 de noviembre del 2012, Arreola había tenido el accidente, pero el 22 de ese mismo mes nuevamente tiene un incidente de tránsito, en el cual se ven afectadas terceras personas en una volcadura y presunta muerte de uno de los ocupantes del auto alcanzado por Arreola”, apunta el proveedor.
El funcionario público, aprovechándose nuevamente de su jerarquía, deja el auto afuera del taller de uno de los proveedores, por más de 4 meses.
Arreola no quiere o no puede moverlo, y el proveedor, luego de mucho dialogar con él, consigue que el 13 de marzo del 2013 personal de Arreola acuda por el Jetta.
Sin embargo, la gente enviada no trabaja para la Coordinación, por lo que el proveedor se niega a entregar el auto sin el funcionario no está presente.
Arreola finalmente decide aparecer para, entre burlas, llevarse la unidad.
Según los proveedores, las irregularidades alcanzan todos los niveles dentro de la Coordinación de Servicios Aéreos, pero también las amenazas a la seguridad personal de quienes hicieron tratos con Vera y Arreola.
Algunos han decidido levantar denuncias para obtener sus pagos. Aunque nunca más puedan hacer negocios con esa dependencia y resaltan cómo es que dos personas han podido poner de cabeza todo el sistema de compras.
Fuente: Nuestro Tiempo

