Por: Nidia Marín
México se ha ido convirtiendo en el paraíso de los carros «chocolate». Lo mismo hay automóviles que camiones ligeros, camiones pesados, tractocamiones y autobuses. Y sólo en el sexenio pasado, «casi han ingresado al país 6 millones más de autos usados», asegura la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz. El total es de 5.44 millones de unidades.
Las estimaciones sobre el número y tasa de crecimiento de «autos chocolate» que circulan en la república indican que si bien en 1992 eran entre 600 mil y 700 mil autos, para el año 2001 se incrementaron hasta alcanzar «entre 1.5 y 2.5 millones de vehículos con ese perfil», por lo que de tal información se infiere que esta problemática ha ido en ascenso.
En general, estas estimaciones coinciden y se complementan con los pronunciamientos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) y de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Autos (AMDA), señala Cornelio Martínez López, candidato a doctor en Ciencia Política por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en su trabajo «Los Vehículos Usados de Procedencia Extranjera en México».
Respecto de los 5.44 millones de unidades ilegales, hasta el año pasado, se dividían de la siguiente manera: 2.33 millones corresponden a automóviles; 2.89 millones son camiones ligeros; 0.11 millones son camiones pesados; 0.11 millones son tracto camiones; y 3 mil 959 unidades son autobuses integrales.
Y curiosamente las 10 principales entidades donde se ubican el mayor número de vehículos ilegales no son las fronterizas, sino el Distrito Federal, Nuevo León, Estado de México, Jalisco, Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Sonora, Sinaloa y Puebla. Es decir son el «top ten» de los carros «chocolate» en México.
Martínez López nos dice por qué: Tradicionalmente los estados de la zona fronteriza y las entidades donde se generaba mayor migración a Estados Unidos habían sido los sitios donde se concentraba la mayor parte de vehículos extranjeros ilegales hasta 2005, porque a partir de tal año «mediante el decreto presidencial, la importación de autos usados dejó de ser un asunto acotado a ciudades de entidades específicas y a organizaciones sociales -generalmente campesinas- y se volvió un asunto de casi todas las entidades del país».
El trabajo del candidato a doctor en ciencia política, de acuerdo a sus palabras, pretende sistematizar la información existente sobre los vehículos de procedencia extranjera ilegales en México respecto a su cantidad, distribución en las entidades, modalidades de uso así como las diferentes medidas implementadas para su regularización en las últimas cuatro décadas.
Dado a conocer por el Centro de Estudios Sociales y Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, el documento señala que en el 2004 la propia institución de investigación presentó su primer informe sobre el tema, con la intención de ofrecer una sistematización sobre la información hasta entonces existente. Al igual que entonces el trabajo presenta información que por su naturaleza no es de carácter oficial, pero es la única existente.
En el mismo, presenta un seguimiento a las diferentes las disposiciones emitidas entre 1978 y 2012 para regular este tipo de vehículos, que han sido emitidas por diferentes autoridades. Además, hay cálculos sobre la dimensión del problema frente al crecimiento del parque vehicular registrado, así como la estimación del número de vehículos ilegales importados en las entidades federativas; la estructura porcentual de la edad del parque vehicular calculado por segmentos de diez años.
También registra estimaciones de la composición de los vehículos legales, regularizados e ilegales; un cálculo más reciente sobre la evolución de la importación de autos ilegales de los últimos seis meses.
w De los autos de los braceros
Quién no recuerda que en un principio eran los denominados «braceros» quienes llegaban de Estados Unidos con un auto usado, pero espectacular. Después, llegaban en camionetas de redilas y hoy… en todo.
Cornelio Martínez López en un segmento del trabajo, denominado «Las medidas de regularización de vehículos usados de procedencia extranjera de 1978 a 2011» rememora que, además de la zona fronteriza, en la década de los años 80 del siglo pasado, fue muy popular entre los habitantes de los estados del altiplano adquirir vehículos usados de procedencia extranjera en relativamente buenas condiciones, debido a que el desembolso requerido era considerablemente inferior a la alternativa de comprar un vehículo usado hecho en el país.
Refiere uno de los factores que explicaban esta posibilidad: la menor carga impositiva existente en los Estados Unidos, así como una mayor oferta de los vehículos de la que se podía encontrar en México.
«En los últimos 34 años ha habido un total de 19 medidas de regularización de vehículos ilegales de procedencia extranjera. De ellas, destaca que los primeros acuerdos únicamente permitían la regularización para los propietarios avecindados en las zonas fronterizas. Con el paso del tiempo se fue ampliando el beneficio a los campesinos al permitir la regularización de vehículos destinadas a actividades agropecuarias y forestales como pickups y camiones tipo estacas, hasta llegar a la Ley expedida en marzo de 2001», menciona.
Además explica que a partir de dicha regulación (y otra más que se gestó en 2005), se generó un parte aguas a los años de restricción al mercado mexicano de automóviles. «Al concluir la primera mitad de esa década, el entonces presidente Vicente Fox autorizó el proceso de legalización de los vehículos usados de procedencia extranjera con más de 10 años de antigüedad», dice.
En primera instancia, comenta el autor del trabajo, se argumentó que esa medida representaba un beneficio para muchas familias mexicanas, porque mediante la adquisición de este tipo de vehículos podría adquirir parte de sus instrumentos de trabajo o bienes familiares a precios sensiblemente más bajos.
Argumenta que sin embargo, diversas problemáticas se asociaron desde entonces a las medidas de legalización definitiva de ese tipo de autos. Las enumera:
-La contaminación ambiental -debido a que no se puede contar con que las unidades mantengan en funcionamiento los instrumentos de control de emisiones reglamentados por ley (los convertidores catalíticos tienen una duración aproximada de 10 años)-,
-A la falta de refacciones en algunos casos (por tratarse de modelos o versiones que no se comercializaron en el país).
-El consiguiente daño a la industria automotriz nacional al preferir una parte de la población este tipo de unidades más baratas, que el adquirir un auto mexicano por los diversos canales de venta existentes.
El asunto de los vehículos de procedencia extranjera ha pasado de ser un asunto focalizado a ciudades y regiones específicas de las entidades fronterizas a un asunto presente en la mayoría de las entidades de la República.
Esto ha sido más evidente a partir del decreto publicado en 2005, tal como se ilustra en el cuadro uno del anexo, en que las características de cada uno de las medidas de regularización pueden apreciarse con más detalle.
A su juicio, «el asunto de los vehículos de procedencia extranjera ha pasado de ser un asunto focalizado a ciudades y regiones específicas de las entidades fronterizas a un asunto presente en la mayoría de las entidades de la República. Esto ha sido más evidente a partir del decreto publicado en 2005…»
w ¿Maneja carro legal o ilegal?
En el rubro de vehículos legales, el parque vehicular de México es de 15 millones 888 mil 822 de unidades; de ellos 9.65 millones son automóviles, 5.59 millones son camiones ligeros, 0.44 millones son camiones pesados, 0.16 millones son tracto camiones y 0.04 son autobuses integrales.
Menciona que en el segmento de vehículos que están dentro de la ley (según Consultora Melgar), las marcas norteamericanas poseen el 51.02 por ciento de participación, seguidas de las asiáticas con 27.16 por ciento y las europeas con 21.81 por ciento.
Si se toman en cuenta las cifras de vehículos legales y la de ilegales que circulan en el país, «es posible apreciar que mientras en cinco años el parque vehicular registrado casi se ha triplicado, en un periodo equivalente, estimaciones conservadoras sobre los automóviles importados usados apuntan a que por lo menos se han duplicado».
Asegura el investigador que hay otras estimaciones de la mencionada consultora automotriz Melgar y Asociados, las cuales indican «que al cierre del 2010 en México circulaban 4.5 millones de vehículos ilegales, esto es, una proporción que representa más de la quinta parta de los automotores registrados en 2009, según datos de la gráfica».
Añade que según los datos de esta misma consultora, el parque vehicular mexicano está compuesto por tres tipos de vehículos: legales, regularizados e ilegales. Del número total de vehículos ligeros que circulan en México en 2012, 15millones 888 mil 822 unidades corresponden a automotores legales; 5.108,626 unidades a vehículos regularizados y 5 millones 447 mil 124 unidades son automotores ilegales.
En ilustraciones gráficas se observa la edad de los automotores. Y no es joven, sino entrado en años. Martínez López lo sintetiza. La edad promedio del parque vehicular analizado para los últimos 40 años por segmentos de una década, contiene la siguiente distribución porcentual: casi la mitad del parque vehicular tiene una antigüedad de entre veinte y once años, seguido en importancia por el segmento formado de entre diez y un año que alcanzan casi el cuarenta por ciento.
«A partir de estos datos es posible afirmar que la edad promedio del parque vehicular de México es de 16.5 años. De este promedio, los vehículos ilegales y regularizados tienen un papel relevante, pues normalmente se trata de autos de más de diez años, de condiciones mecánicas inciertas», especifica.
El Sol de México

