El papa Francisco ofreció su segunda audiencia general de los miércoles, a la que asistieron unos 30 mil devotos, en su mensaje, el pontífice destacó el rol primario, fundamental, de las mujeres en la Iglesia católica, al recordar que fueron ellas las primeras en creer en la resurrección de Cristo.
«Los primeros testigos del nacimiento de Jesús son los pastores, gente simple y humilde y las primeras testigos de la resurrección son las mujeres. ¡Y eso es lindo! Esta es un poco la misión de las mujeres. De las mamás y de las mujeres: dar testimonio a sus hijos, a sus nietos, que Jesús está vivo, es el viviente, ha resucitado», dijo Francisco.
A los creyentes que se reunieron en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, Francisco les refirió, «¡Mamás y mujeres, adelante con este testimonio!», a lo que la gente respondió en aplausos de alegría, informó EFE.
El papa Francisco se ha hecho destacar rápidamente entre los creyentes, fiel a su estilo sencillo, coloquial, cercano a la gente, con frecuencia se aleja de formalismos y deja de lado los textos preparados, lo que le ha ayudado a crear inmensa sintonía con los peregrinos.
En su catequesis el Sumo Pontífice recordó que las mujeres «en la Iglesia y en el camino de fe, tuvieron y tienen aún hoy un rol especial en abrir las puertas al Señor, en seguirlo y en comunicar su rostro, porque la visión de fe siempre necesita de la mirada simple y profunda del amor». «Los apóstoles y los discípulos fatigan más en creer, las mujeres, no», dijo.
El papa se presentó sonriente, vestido de blanco, a las 10:15 horas locales arribó a la Plaza de San Pedro a bordo del papamóvil, el pontífice fue recibido con una ovación, en su recorrido se detuvo más de una vez cuando desde la multitud le alcanzaban bebes a quienes bendijo y acarició con gran ternura, en medio de aplausos.
Francisco retomó la catequesis sobre el Año de la Fe, que fuera iniciada por su antecesor Benedicto XVI; también reflexionó a partir de una frase del Credo en la que dice «Al tercer día resucitó según las Escrituras», hizo hincapié en la importancia de la muerte y resurrección de Jesús, que son «el corazón de nuestra esperanza».
«La resurrección de Cristo es nuestra certeza más grande, es el tesoro más precioso: ¿cómo no compartir con los demás esto? No es sólo para nosotros, es para compartir con los nuestros, ¡es nuestro testimonio!», aseguró.

