Javier Divany BárcenasPor: Javier Divany Bárcenas

En enero del año 2009 los medios de comunicación se ocupaban de una información que escandalizaba a la sociedad en el estado de Zacatecas, y en México en general, cuando el Ejército Mexicano relacionaba a los hermanos Cándido y David Monreal, consanguíneos de Ricardo Monreal (actual diputado federal), con 14.5 toneladas de marihuana que estaban en una planta deshidratadora de chiles.

El Ejército Mexicano daba parte que el 22 de enero se encontró la droga en la planta San Felipe, ubicada en la comunidad Río Florido, en Fresnillo, Zacatecas, con una extensión de 6 mil metros cuadrados y embargada durante el gobierno de Ricardo entre 1998 y 2004.

Donde María de Jesús Monreal Pérez, hija del Ricardo, quedó como copropietaria.

Ahí se detuvo a presuntos integrantes de la banda delictiva de «Los Zetas», quienes secaban y empaquetaban la marihuana, Reynaldo Piña Reséndez, de 48 años y originario de Vicente Guerrero, y a Jorge Cervantes Rodríguez, de 25 años, de El Mezquital, ambos de Durango.

Las sospechas de los vínculos de la familia Monreal con el narcotráfico llevaron a la Procuraduría General de la República (PGR) a iniciar la averiguación previa PGR/ZAC/128/II/CS/2009, por delitos contra la salud. De ese operativo (en 2009), la Sedena reportó que la droga se encontraba en 432 bultos; había cajas con semilla de la droga, básculas, moldes para confeccionar paquetes, un camión torton y tres pick-ups.

Y a todo esto ¿Qué? ¿Para qué todos estos datos?

Simplemente era un recordatorio que de seguro ya tienen las autoridades federales y que podría servir para aclarar la información que dio a conocer la PGR, en sólo tres minutos, quien informaba sobre el trabajo del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), sobre la desactivación de un complot para asesinar a los hermanos Ricardo y David Monreal Ávila, diputado y senador federales, respectivamente.

Los criminales viajaron desde Zacatecas hasta el Distrito Federal exclusivamente a completar el “encargo” de algún grupo del crimen organizado, que seguramente tiene que ver con alguna cuanta pendiente, deuda o venganza, contra la familia Monreal.

Ahora la PGR habrá de utilizar todas sus técnicas especiales y sutiles para hacer hablar de los detenidos que están en el bunker de la SEIDO, mismos a quienes les encontraron armas, equipo de comunicación y una camioneta, cuando se encontraban en un hotel del Centro de la Ciudad de México, fraguando el plan para el homicidio.

La subprocuradora Jurídica y Asuntos Internacionales de la PGR, Mariana Benítez Tiburcio, muy cercana y de todas las confianzas del Procurador Jesús Murillo Karam, habrá que darle pronto información a la Cámara de Diputados de quiénes se trata y por qué el complot.

Aun así habría que preguntarnos, ¿Quién es el autor intelectual de este plan? ¿Qué deudas tienen los hermanos Monreal con el crimen organizado? Como se dice en el lenguaje de los criminales ¿Qué se comieron que no les correspondía? ¿A quién traicionaron? Y realmente sobre quién iban los asesinos, además de qué relación hay entre los hechos mencionados al principio de esta columna sobre droga encontrada en una de sus propiedades, con el complot para ejecutar a Ricardo y David Monreal. Aunque en muchas ocasiones Ricardo ha negado nexos con el narcotráfico.

Por último, es ¿falso o verdadero todo este hecho del plan para matar al senador David Monreal y al diputado Ricardo Monreal? Haga sus conclusiones.

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