
Sin embargo, al menos en el Estado de México, esa atención médica de calidad aún está muy lejos de darse, pues prevalece la negligencia, despotismo y falta de ética, con la que se conducen enfermeras, médicos, personal administrativo y de resguardo del Centro Médico de esta ciudad, perteneciente al Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM), quienes abusando del poder que les otorga el puesto que desempeña, niegan la atención pronta y eficaz que los pacientes requieren.
El ISSEMyM es responsabilidad del gobierno del Estado de México, que encabeza Eruviel Ávila Villegas, quien durante su administración, de acuerdo con derechohabientes consultados, ha descuidado los servicios hospitalarios, al grado de que a veces no hay ni medicamentos para los enfermos.
Los derechohabientes del Centro Médico ISSEMyM de Toluca, pese a que se les descuenta puntualmente de sus salarios su cuota por servicios médicos, se ven obligados a esperar horas para ser atendidos en urgencias, área que no funge como tal, pues tal parece que para poder recibir una atención médica digna, se tiene que ser «recomendado».
Lamentablemente, pese a ser un hospital de tercer nivel, con los mejores médicos del Estado de México, éste se ve afectado por el comportamiento de médicos y enfermeras, quienes violan el reglamento: hacen ruido en exceso, usan sus teléfonos celulares en horas de trabajo, e interactúan con palabras soeces. Además, permiten que el personal de mantenimiento haga uso de la infraestructura hospitalaria, como las camas, para hablar por celular, perdiendo el enfermo toda privacidad.
Asimismo, el personal administrativo no cuenta con la educación de servicio para dar atención humana a los enfermos, y carecen de información básica que los pacientes requieren para efectuar los procedimientos de incapacidad, solicitud de citas médicas, recibir medicamentos y hospitalización.
Igualmente, los enfermos que se encuentran hospitalizados se ven obligados a aguantarse sus malestares, debido a que las enfermeras hacen caso omiso a los padecimientos que éstos reportan, en una clara actitud negligente.
Un triste ejemplo: Una mujer que se encontraba aislada sufrió un paro cardíaco y el personal del hospital no se dio cuenta hasta que ya había fallecido. Ello, porque nadie hace rondines, y se les ve en las oficinas comiendo, hablando por teléfono e incluso dormidos, en lugar de brindar la atención médica obligatoria requerida.
Por ello, tanto derechohabientes como sus familiares hacen, a través de este medio, un atento llamado al Secretario de Salud Estatal, César Nomar Nonge; a la secretaria de Salud Federal, Mercedes Juan López, y al Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, para que sean más rigurosos de las anomalías que ponen en riesgo la integridad de quienes reciben este servicio mediocre.
Fuente: MP

