Javier Divany BárcenasPor: Javier Divany Bárcenas

La lucha contra las drogas mediante el uso de las armas no ha sido hasta ahora el mejor factor que haya dado a las estadísticas la razón de ser el antídoto para reducir tanto producción, tráfico y consumo en México.

Los grandes grupos criminales del narcotráfico han sido hasta ahora los únicos beneficiados que ven fortalecidas sus ganancias y su estructura empresarial ilícita, al permitirles invertir tanto en armas, como en grandes empresas a través del lavado del dinero.

La legalización de la marihuana es una alternativa para descapitalizar a los grandes grupos del narcotráfico, al menos ese resultado se ha dado en países como Holanda donde ya es legal, en Alemania donde se puede comercializar y producir, en Canadá donde también se produce, así como en los estados de Washington y Colorado, en Estados Unidos, donde recientemente se aprobó su consumo.

Los números y datos revelados en el Seminario Internacional Regulación y Legalización, Nuevo Enfoque de las Políticas de Drogas, realizado en la Cámara de Diputados, por el diputado Fernando Belaunzarán del PRD, ponen en dedo en la llaga al gobierno de Enrique Peña Nieto, ante la próxima visita del mandatario estadounidense, Barack Obama, para que traten este tema.

Al menos, hasta ahora, el presidente de Estados Unidos, no ha mostrado su molestia, inconformidad o riesgo la legalización de la marihuana en dichos estados de su país, porque tras su legalización Colorado y Washington se han convertido en dos laboratorios para combatir el tráfico ilegal y el lavado, en una fuente de ingresos y descapitalización a las bandas delictivas.

Pero, en México ¿valdría la pena legalizar la producción, venta y consumo de la marihuana? Sí, dicen los especialistas como Daniel Rabelo, coordinador de investigación para la Alianza de las Políticas sobre Drogas (Drug Policy Alliance, o DPA), en San Francisco California, quien bien acierta al señalar que la prohibición de las drogas crea la demanda de uso de armas.

Al menos en los estados americanos el mercado negro de cannabis ha disminuido tras su legalización.

América Latina mira ya hacia la legalización del uso de la marihuana y es que el tema es discutido ya en países como Uruguay donde el presidente José Mujica ya ha pedido a través de una iniciativa producir, procesar y vender marihuana, así como en Colombia y Costa Rica.

Claro que Enrique peña Nieto habría de tratar este tema ante su homólogo Barack Obama, como un asunto de seguridad nacional que ambas naciones, cada quien desde sus congresos, debería liberar el uso de la marihuana y otras drogas para el uso farmacéutico como es el opio que se extrae de la amapola y de la que México es uno de los principales productores.

México no solo debe reducir el tráfico de miles de armas que llegan por la frontera norte, que son adquiridas por las bandas del narcotráfico para enfrentarse a sus rivales o a las autoridades.

Si no hay quien trafique, no habrá guerra entre las bandas y tampoco habrá tráfico de armas que alimenten a los delincuentes.

José Carlos presidente de la Consultora Beta Gama S.A, en Bolivia, pone el ejemplo de países como Turquía y la India en donde se han convertido como los principales productores y exportadores de adormidera o amapola del mundo de donde se extrae el opio, poderosa droga que se utiliza para la producción de medicamentos a las que muchos no tienen acceso, pero sobre todo que les deja dividendos a sus economías.

El tabú de las drogas y la legalización de la marihuana está en puerta y México no debe perder la oportunidad de analizar el tema que está a la visita del hombre más poderoso del mundo, el presidente de Estados Unidos Barack Obama.

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