HumbertoCon el fin de orientar a la población acerca de los lugares en los que puede adquirir artículos de primera necesidad, a precios más bajos y cerca del hogar, la Procuraduría Federal del Consumidor vigorizó su programa “Quién es Quién en los Precios”.

“El Procurador Humberto Benítez Treviño nos instruyó para que la Profeco funcione al cien por ciento de su capacidad”, comentó la Directora General de Estudios sobre Consumo, Martha Carrillo.

Dijo que en lo que va del año se incrementó en 26.17% el número de productos encuestados en diferentes establecimientos comerciales del país, al pasar de un millón 855 mil 841 a dos millones 341 mil 567, en relación al mismo periodo del año anterior.

Las encuestas del programa “Quien es Quién en los Precios” solo registran el costo de tres mil 573 productos que se encuentran en un catálogo de la institución pero, detalló, se hace a diferentes marcas y presentaciones, y en estos se incluyen en:

Abarrotes, carnes, lácteos, frutas legumbres, medicamentos, de manera regular y, en época de altas ventas, pescados, mariscos, artículos escolares, libros de texto, uniformes, tenis, juguetes y artículos navideños.

Este incremento, agregó Martha Carrillo, se logró con la optimización de los recursos materiales y humanos con que cuenta la institución, pues las encuestas se aplicaron en mil 421 establecimientos de 19 estados de la República.

Explicó que es importante que la gente conozca cuáles son los establecimientos que ofrecen los productos al más bajo costo y tenga la opción de decidir su compra con información fidedigna y no solo por la influencia de la publicidad.

Está claro que no existe ni se pretende imponer un control de precios, agregó, y sí se trata de hacer conciencia en los comerciantes de que sus márgenes de ganancia podrán ser conocidos por su clientela y que la Profeco solo orienta a los ciudadanos para que realicen un consumo inteligente y defiendan su nivel de ingresos.

En casos como el huevo, recordó Martha Carrillo, se dio una elevación injustificada en su precio con el pretexto de la “gripe aviar” y algunos comerciantes aprovecharon para obtener ganancias a costa del nivel de vida de la población, cuando solo alrededor del uno por ciento de aves fueron sacrificadas y nunca hubo desabasto.