
Ebrard, Mancera y Flores
Un policía en sus entrañas
El pasado 29 de marzo, viernes Santo, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, sobrevoló en helicóptero la zona de Iztapalapa, para cerciorarse que se celebraba en paz la tradicional representación del Viacrucis.
Acaso Mancera no sabía que esa labor es más propia de un jefe policial que del titular del Ejecutivo del DF. O quizás ese día le brotaron sus ímpetus policiales, perdió el autocontrol y se sintió el jefe de la tripulación de un helicóptero Cóndor de la Secretaría de Seguridad Pública del DF.
Fuera de entrevista, políticos de izquierda han comentado a quien esto escribe, que el actual jefe de Gobierno del DF parece seguir el perfil de su antecesor, Marcelo Ebrard. Sin embargo, Mancera atribuye a sus “detractores” el calificativo de “policía” que le endilgan. “Soy más que un policía”, les responde.
Esto viene a cuento porque hace unos días el PRD capitalino eligió a su nuevo dirigente, que también tiene un perfil policial. Se trata de Raúl Flores, un personaje con ligas políticas principalmente con el senador Alejandro Encinas, y con buenas amistades entre la corriente de Marcelo Ebrard, quien también lleva un policía en sus entrañas.
Ebrard, el trabajo sucio
Es decir, el jefe de gobierno anterior, el actual, así como el líder del PRD en la capital, tienen un perfil policial. Y en caso de que Ebrard alcance su sueño casi imposible de dirigir al partido del sol azteca, esa visión policial se impondrá a nivel nacional en ese partido de izquierda.
Ebrard siempre ha gustado de hacer labores que parecieran policiales. Lo hizo con Manuel Camacho Solís en la regencia del DDF, pues siempre se encargó de hacerle el trabajo sucio, las operaciones políticas de las cañerías.
En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al ocupar la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública, Ebrard fue clave en la labor de contraespionaje del tabasqueño, en su estrategia para enfrentar los “videoescándalos”, señalamientos de corrupción de René Bejarano y quien fuera secretario de Finanzas, Gustavo Ponce.
En diciembre de 2004, a Ebrard le falló el policía que lleva dentro. Debido a la deficiente actuación de la Policía Capitalina, que él encabezaba, tres agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP) fueron linchados en Tláhuac, perdiendo la vida 2 de ellos. Por tal motivo, el entonces presidente Vicente Fox lo destituyó de la Secretaría de Seguridad Pública, pues lo consideró responsable político de los lamentables hechos.
Esa personalidad de Ebrard volvió a salir a brote cuando, ya como jefe de Gobierno del DF, entre 2007 y 2008, desalojaron a gran parte de los vendedores ambulantes del Centro del Distrito Federal.
La propia Alejandra Moreno Toscano, quien era la Autoridad del Centro Histórico, expresó en diversas reuniones privadas su inconformidad con los métodos policiales de Ebrard y su gobierno, que amedrentaron a los vendedores con meterlos en prisión, e incluso les mostraron expedientes completos de ellos, de su parentela, con la advertencia de que se atendrían a las consecuencias si no aceptaban liberar esa zona de la ciudad.
Mancera, ex jefe de judiciales
En el caso de Mancera, sus ímpetus policiales debieron vigorizarse durante los varios años que fue titular de una Agencia del Ministerio Público, donde entre otras atribuciones era jefe de Policías Judiciales. Luego, cuando trabajó con el propio Ebrard en la Secretaría de Seguridad Pública del DF, no titubeó para ponerse el uniforme azul, lo cual consta en el libro de memorias de la dependencia, que se elaboró con motivo de la gestión de Ebrard. A Mancera también le salió el impulsivo policía que lleva dentro, el 28 de abril de 2010, cuando como titular de la Procuraduría Capitalina intervino en la liberación de los rehenes que tomaron dos sujetos en el asalto a una casa de empeño en la delegación Gustavo A. Madero. Con un chaleco antibalas puesto, aunque sin tener entrenamiento como negociador de rehenes o psicología criminal, Mancera puso en riesgo su propia vida y la de los rehenes.
Sin embargo, su labor no sirvió para la liberación de los secuestrados, tal como lo dijo en aquellos días quien fuera titular de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, Manuel Mondragón. Contrario a lo que afirmó Mancera, Mondragón dijo que los disparos de uniformados desde un helicóptero obligaron a los delincuentes a detenerse y entregarse.
Como titular de la Procuraduría General de Justicia del DF, entre 2006 y 2011, Mancera siguió siendo jefe de policías judiciales, corporación a la que le cambió el nombre por Policía Investigadora.
Acaso ese perfil policial de Mancera y las graves deficiencias en Comunicación Social del Gobierno capitalino son la principal razón por la que en estos primeros 5 meses ha cometido errores elementales, como irse de viaje al Vaticano y trastabillar primero diciendo que lo invitó la Santa Sede, luego que la Arquidiócesis de México y finalmente tuvo que alegar que él pagó de su propio bolsillo.
Policía y sin título profesional
En lo que toca a Raúl Antonio Flores García, nuevo jefe perredista en el DF, en su currículum oficial que obra en poder de la Delegación Coyoacán, que encabezó de 2009 a 2012, destacan cargos policiales entre 2003 y 2009, siendo el último que ocupó la Dirección General de la región del
Centro Histórico de la Ciudad de México de la Secretaria de Seguridad Publica del GDF. Cargos policiales, pues, no cargos político.
Según esto, tiene estudios de relaciones Internacionales en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, 1987-1990, pero en el Registro Federal de Profesiones de la SEP no existe una cédula a nombre de Raúl Antonio Flores García. El currículum no refiere nada de su labor profesional entre 1990 y 2003.
Raúl Flores Llegó a la jefatura delegacional de Coyoacán, de la mano de Alejandro Encinas. Por agradecimiento a éste, contrató a su hijo Alejandro Encinas Nájera, quien no tenía experiencia previa en el servicio público, y le dio la Jefatura de Unidad Departamental de Servicios Sociales y Educativos.
Así, pareciera que el perfil policial se está imponiendo al interior del PRD, e incluso el próximo presidente nacional de este partido podría ser alguien que lleva un policía dentro, como Marcelo Ebrard. Ya veremos.

