JavierPor: Javier Divany Bárcenas

Una tragedia más pone a México en las noticias mundiales, al explotar una pipa de gas que deja lamentablemente 20 muertos y más de 30 heridos, así como casas destruidas en San Pedro Xalostoc, municipio de Ecatepec en el Estado de México.

El hecho de inmediato revivió a miles de personas de San Pedro, aquella tragedia ocurrida en 1984, a unos cuantos kilómetros de ahí, las explosiones en San Juan Ixhuatepec, Estado de México, en donde gigantescos cilindros de gas de Pemex explotaron y dejaron centenares de muertos y para que le cuento más.

A quien en esta ocasión agarro por sorpresa fue al gobernador Eruviel Ávila, quien muy felizmente se encontraba ya en el Estado Vaticano, en donde esperaba recibir la bendición del Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, pero que a través de una carta dejó plantado al jerarca de la iglesia católica de todo el mundo, para venir a ver a los afectados por el accidente.

Seguramente Eruviel Ávila pensaba traer buenas vibras que le diera el Sumo Pontífice, para sacar de la inseguridad, pobreza, sobrepoblación, marginación, insalubridad, corrupción, desorden del transporte y contaminación al estado de México.

La tragedia sucedió quizá por dos razones principales, la primera es por la imprudencia del chofer quien seguramente iba a exceso de velocidad y sin precaución; la segunda es porque esa carretera, México-Pachuca, carece de señalamientos de límites de velocidad, indicaciones para el transporte pesado, para el transporte público (estos últimos que agarran esta carretera como pista de carreras), está mal diseñada y mal construida, con vados y zona de alto riesgo.

Además de que se han tardado más de seis años, prácticamente todo el gobierno de Felipe Calderón, para ampliar sólo 20 kilómetros, de San Pedro Xalostoc a la primera caseta de cobro en San Cristobal, Ecatepec, esta misma debería ser fiscalizada por la Auditoría Superior de la Federación, al igual que se hizo con la Estela de Luz, porque seguramente saldrán muchas irregularidades y seguramente hasta fraude podría existir.

Ya son seis meses del gobierno de Enrique Peña Nieto y la autopista México- Pachuca, sigue en obras, y no pueden terminarla.

¿Otra tragedia? ¡Sí, otra tragedia!, porque no hay quien pare a los imprudentes choferes del transporte del doble remolque, porque nuestros diputados no han sido capaces de restringir a los empresarios transportista para que no existan más los dobles remolque, sobre todo a unidades de riesgo que transportan gas y líquidos altamente inflamables.

Lo mismo pasa con el transporte de pasajeros, sobre todo con las combis del estado de México y micros que son cajas de sardinas de alto riesgo para los pasajeros.

Este accidente ocurrido en San Pedro Xalostoc, carretera México-Pachuca, no está nada lejos de las peligrosas carretas que convergen al Distrito Federal, como la de Toluca, Puebla, Cuernavaca y Querétaro. Todas son altamente peligrosas por su mal diseño y falta de señalización, vigilancia y construcción.

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