Diputados federales del PAN y del PRD consideraron “saludable”, pero insuficiente la remoción de Humberto Benítez como titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), pues dijeron que existen casos más graves que se mantienen en la impunidad.
El vicecoordinador de la bancada panista en el Palacio de San Lázaro, Ricardo Anaya, sostuvo en ese sentido que el combate a la ilegalidad y el abuso de poder de servidores públicos debe convertirse en una constante y no en la excepción.
Reconoció, sin embargo, que el cese de Benítez fue decisión “saludable” para la propia Profeco, después del escándalo protagonizado por su hija Andrea en el restaurante Máximo Bistrot el pasado 26 de abril.
La legisladora perredista Aleida Alavez calificó a su vez la remoción del funcionario como una “medida adecuada”, pero insuficiente para combatir el tráfico de influencias y otros vicios como la corrupción.
Según dijo, ésa no es la justicia que se espera en México, pues hay casos más graves en la impunidad, como el presunto desvío de recursos en Pemex.
Alavez subrayó así la necesidad de establecer una estrategia integral para combatir el tráfico de influencias, evitar la corrupción y castigar malversación de recursos públicos.
“Esto (la destitución de Benítez) es un paso milimétrico para lo que necesitamos. Si no damos muestra con cosas más cruciales, se dejan quebrantos en empresas como Pemex”, puntualizó.
Andrea Benítez y una amiga llegaron la tarde del 26 de abril al restaurante Máximo Bistrot, donde la totalidad de los lugares estaban ocupados, por lo que debieron esperar turno.
Posteriormente quedaron libres dos mesas, pero la hija del entonces titular de la Profeco exigió la desocupada al aire libre, que a su vez había sido asignada a las personas formadas antes que ella.
La joven amenazó entonces con denunciar al restaurante ante el organismo encabezado por su padre y, dos horas, después, inspectores de la Profeco arribaron al lugar y suspendieron su operación, por supuestas anomalías en la carta del establecimiento.

