Por: Javier Divany Bárcenas
¿Qué pasará en este momento por la cabeza de Humberto Benítez Treviño sobre la actitud de su hija, que hasta la chamba perdió?, ¿Cómo se sentirá Andrea Benítez González, después de que por su culpa su padre perdió el trabajo? y ¿Será el fin de la carrera pública del ex procurador de Profeco?
El caso de la “Lady de Profeco”, Andrea Benítez, hija de Humberto Benítez, llegó a su fin. Su travesura o imprudencia, por sentirse influyente se terminó. Jamás podrá volver a tomar decisiones para clausurar un restaurante.
Bastaron un par de semanas, días, horas para acabar con toda una vida política. Benítez Treviño ocupó importantes cargos como el de Procurador General de la República en 1994, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, fue Secretario de Gobierno del Estado de México con Enrique Peña Nieto y procurador Federal del Consumidor hasta éste 15 de mayo (Día del Maestro) y catedrático de la UNAM y UAEM, además de otros cargos menores.
La salida de Benítez Treviño es un aviso que hace Enrique Peña Nieto a todos, TODOS los integrantes de su gabinete, para que no cometan errores que afecten a los mexicanos (“…se lo digo a Juan, para que lo escuche Pedro”).
Detrás del caso de Benítez Treviño, están formados otros dos o tres, dentro de la administración del actual gobierno federal, entre estos el de Rosario Robles Berlanga, Secretaria de Desarrollo Social, por los malos manejos de recursos presuntamente desviados a campañas del PRI y el del líder sindical de Petróleos Mexicanos, Carlos Romero Deschamps, por presunto enriquecimiento ilícito. Casos que sólo puede resolver el presidente de la República.
Donde sí está que arde, y podría hacer erupción mucho antes que en el Popocatépetl es en el estado de Michoacán, en donde hay un estado de ingobernabilidad por parte del gobierno estatal, ante tantos hechos violentos en la entidad y en donde la autoridad no actúa.
Los líderes, nacional y de la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano y Silvano Aureoles Conejo, del PRD, respectivamente, coincidieron en señalar que el PRI debe actuar con responsabilidad ante el riesgo de que se den más brotes de violencia en toda la entidad ante la falta de autoridad.
Para Zambrano Grijalva, Michoacán está muy caliente y no precisamente porque haya un volcán, sino que ya es un estado de ingobernabilidad, situación que ha puesto en riego muchas comunidades en donde gobierna el crimen organizado como la “Familia Michoacana” y “Los Caballeros Templarios”.
En otras dominan las llamadas policías comunitarias o los grupos de autodefensa (se dice que detrás de estos últimos están delincuentes) y por último los maestros de la CNTE, quienes ahora tienen ya 60 unidades de transporte de carga y pasajeros secuestradas.
Bueno, tal parece que en México tienen que haber muertos para que se pueda poner orden, y no precisamente por la actuación de la autoridad contra estos grupos, sino porque la población se cansa de tanta injusticia y de vacío de poder que entonces toman las armas y hacen justicia por su propia mano.
El coordinador de PRD en San Lázaro, Silvano Aureoles Conejo dijo que se está ante la ausencia temporal del gobernador, que se vive un estado de incertidumbre y zozobra. No hay suficiente interlocución con los actores políticos, económicos y sociales.
Sólo imagínese lo que dice el michoacano que además de la inseguridad, manifestaciones, acciones ahora de inconformidad de los normalistas, empresas saliendo del estados, falta inversión, huelgas en la Universidad, carencia de empleo (el IMSS reporta que en los últimos tres meses se perdieron 10 mil empleos formales), dificultades para la inversión y el desarrollo, son signos de una depresión profunda de la vida en Michoacán.
¿Quién hará erupción primero, Michoacán o el Popocatépetl?
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