Por: Alejandro Lelo de Larrea
Contra la ley, Góngora contrató a su pareja en la SCJN
«Es amigo» del magistrado que sentenció a su favor
En un spot de campaña a favor de Andrés Manuel López Obrador, difundido en la contienda presidencial de 2012, el ministro en retiro y ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Genaro David Góngora Pimentel, clamó: «…Necesitamos mejorar la justicia para México…».
Para el grueso de la población la justicia no ha mejorado, pero eso parece no ser un problema para un personaje como Góngora Pimentel, sin duda influyente en el mundo judicial, a quien se le atribuye haber revivido «con influencias» una denuncia que interpuso en contra de la madre de sus hijos y que llevaba 2 años empolvada, pero en tan sólo 7 días fue consignada al Juzgado Sexagésimo Noveno de lo Penal en el DF, que encabeza Nelly Ivonne Cortés Silva, quien también de manera exprés ordenó la aprehensión de la mujer, que el 7 de junio de 2012 fue ingresada a la cárcel de Santa Martha Acatitla.
Se trata de Ana María Orozco Castillo, ex pareja sentimental de Góngora Pimentel, y con quien procreó dos hijos, David y Ulises Góngora Orozco, de 8 y 6 años respectivamente, y que fue acusada de fraude genérico por parte del ex ministro, luego de que ésta interpuso una demanda de pensión alimenticia para los menores, en 2011.
Del tema dio cuenta en su noticiario este miércoles, Carmen Aristegui, en una investigación del periodista Juan Omar Fierro, en la que recogió la versión de la mujer, su abogado y su madre, y también solicitó a Góngora Pimentel su versión de los hechos, pero éste declinó hablar.
En el reportaje, la propia familia de Orozco Castillo señala que ella está en prisión sólo por el «tráfico de influencia» de Góngora Pimentel, y exponen algunas irregularidades graves por parte de la jueza.
La PGJDF y el TSJDF
De ser así, la influencia de Góngora Pimentel pasó por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), que consignó a la madre de sus hijos de manera extraordinariamente veloz ante una jueza del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF), presidida por el guerrerense Édgar Elías Azar (quien por cierto es gran amigo del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera) desde hace 6 años.
Es sabido que en la PGDF y el TSJDF los jefes estilan echar un telefonazo a sus subalternos, sean agentes del Ministerio Público o jueces, para solicitar un informe del caso que les interesa o citarlos en su oficina para «encargarles» un asunto con gran sutileza. Eso sí, lo que siempre queda claro a es el sentido del encargo del jefe.
Es más o menos el mismo estilo que, es de dominio entre los litigantes, también se ha utilizado en el Poder Judicial Federal y en la SCJN, y del que cualquiera que forme parte de la cadena de justicia de este país sabe cómo funciona el telefonazo, mediante el cual se «recomiendan» o «encargan» los asuntos.
En este caso pareciera haber evidencias más claras, más concretas sobre el posible conflicto de intereses de un juzgador. Tal podría ser el caso que señala el hermano de Ana María Orozco, Carlos Vázquez Castillo, quien sostiene que el magistrado de la 4ta Sala Familiar del TSJDF, Juan Luis González Alcántara Carrancá, quien sentenció una reducción del monto de la pensión alimenticia de Góngora Pimentel para sus hijos.
Vázquez Castillo afirma que este magistrado «Carrancá» es «amigo» de Góngora Pimentel, ya que cuando él trabajaba en la ponencia del ministro en retiro, pudo constatarlo. «Le dije a mi hermana que son amigos, personalmente le agendé citas cuando estuve en la Corte trabajando en su ponencia, lo conoce plenamente, son amigos».
Además, los abogados defensores de Orozco Castillo, así como su madre, refieren que la Jueza Nelly Ivonne Cortés Silva, en las audiencias, se ha acercado a Góngora Pimentel para expresarle su admiración, lo que sin duda es socavar su autoridad como juzgadora.
De la mano de este señalamiento de Orozco Castillo va implícita una presunta ilegalidad por parte de Góngora Pimentel, quien contraviniendo el artículo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, en 2005 contrató a Ana María Orozco, su entonces pareja, para trabajar directamente en su ponencia, bajo sus órdenes, en la SCJN, como ella misma lo ha señalado.
El revire del ministro en retiro
Góngora Pimentel se decidió a acusar a de fraude a Ana María Orozco, luego de que ella, en 2011, lo demandara para que cumpliera con la pensión alimenticia para sus hijos. La denuncia del ministro en retiro es porque éste entregó a Ana María Orozco, en 2009, un cheque por 2 millones 300 pesos para que comprara una casa para sus hijos. Con permiso de él, declaró ella, compró terreno en Xochimilco, donde edificó la casa, que puso a nombre de ella.
La supuesta Litis en el caso es porque Góngora Pimentel alega que la casa debió poner la propiedad a nombre de sus hijos, pero el abogado de la mujer refiere que no hubo ningún acuerdo ni contrato civil mediante el cual ella se obligara a ello. Para colmo, Margarita Castillo, la abuela de los pequeños y madre de Ana María, ha acusado directamente a Góngora Pimentel de ofrecerle dinero a cambio de atestiguar en contra de su hija.
Es por ello que, para su familia y su abogado, Ana María Orozco está en prisión por un eventualtelefonazo, tráfico de influencia, y el revanchismo judicial orquestado por el hoy ministro en retiro.

