Es el jefe de campaña del PAN-PRD-Panal
Se juega la candidatura presidencial 2018
Por ALEJANDRO LELO DE LARREA
Acaso aterrado ante el inminente riesgo de otro descalabro y que en definitiva se desbarranque su aspiración de ser candidato presidencial en 2018, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, se ha convertido en el verdadero jefe de campaña de los candidatos aliancistas a alcaldes y diputados locales, según denuncias del presidente estatal del PRI, Pablo Fernández del Campo, así como del delegado del CEN de este partido en la entidad, Fernando Moreno Peña.
“En Puebla se está preparando una elección de Estado”, coinciden los líderes priístas.
Y cómo no va a ser así, si Moreno Valle se está jugando el resto de su capital político el próximo 7 de julio. Sí, porque una buena parte de sus posibilidades de ser candidato en 2018 se esfumaron con el encarcelamiento de su mentora política, la ex todopoderosa Elba Esther Gordillo. Si la alianza que conforman PAN-PRD y Panal, impulsada por Moreno Valle, no obtiene la mayoría en el Congreso estatal y las principales alcaldías, el gobernador de Puebla estaría prácticamente fuera de la carrera presidencial.
Moreno Valle incluso utiliza recursos públicos, afirman Moreno Peña y Fernández, para organizar reuniones de empresarios en Palacio de Gobierno (en días y horas laborables), a quienes los persuade de votar por los candidatos de la coalición. También asiste a mítines donde es el orador principal y llama a votar por sus aliados.
A tal grado ha llegado el cinismo del gobernador de entrometerse en la contienda electoral, que el pasado martes, en el mismo acto en que se firmó en Puebla el adéndum del Pacto por México, en el que se comprometen a no desviar recursos públicos para las campañas, Moreno Valle anunció que todos los fines de semana estaría en campaña.
¿Puede un gobernador quitarse la casaca de jefe del Ejecutivo de un estado para hacer campaña? En estricto sentido no, porque las 24 horas de los 365 días del año trae la investidura, por lo cual en todo momento está utilizando los recursos públicos que se le asignan por el cargo que ostenta: escolta, vehículo oficial, servidores públicos que le van a seguir obedeciendo en un mitin, aunque no estén en horas de trabajo.
Ello es posible porque en la legislación electoral existe una diminuta “zona gris”, respecto de la conducta que debe observar el jefe del Ejecutivo de una entidad en los periodos de proselitismo político. Por ejemplo, la ley establece la prohibición de utilizar recursos públicos para las campañas, pero no impide que un gobernador vaya a un mitin, en el que evidentemente se está moviendo con los recursos públicos que le otorga el cargo.
Nulidad abstracta
Hace poco más de una década, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) aplicó una suerte de jurisprudencia para sancionar esa actuación en la “zona gris”, e invalidó las elecciones de Tabasco en 2001, así como la de Colima, en 2003, precisamente porque concluyeron que la influencia de ambos gobernadores moviéndose en la “zona gris” para beneficiar al candidato de su partido fue ilegal.
El TEPJF se inventó una figura jurídica llamada “nulidad abstracta”, porque consideró que el cúmulo de hechos en que intervinieron ambos gobernadores sí pudo incidir en el resultado electoral.
Esta “nulidad abstracta” dejó de existir, en los hechos, luego de las elecciones de 2006, cuando el TEPJF determinó que Vicente Fox sí intervino en el proceso electoral para favorecer al candidato del PAN y que ello puso en riesgo la elección, pero no la anuló. Con la reforma electoral de 2007 se estableció con claridad en la legislación electoral la inexistencia de tal “nulidad abstracta”.
Hoy, 2013, en Puebla, sabedor de que su futuro político hacia el 2018 estará en juego el próximo 7 de julio, Moreno Valle se mueve todo lo que puede en su diminuta “zona gris” para incidir a favor de sus candidatos, lo que acaso podría no ser ilegal pero sí violentar el espíritu del adéndum del Pacto por México.
En este escenario, al PRI de Puebla no le quedó mucho por hacer. Hace unos días comenzaron a presentar denuncias de carácter penal ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), por hechos que, consideran, podrían constituir en delitos electorales por parte del gobernador Moreno Valle.
Este jueves 23 de mayo, las dos principales figuras del PRI en Puebla, Moreno Peña y Fernández del Campo, en conferencia de prensa, hicieron público el contenido de esas denuncias, que tendrá que resolver la autoridad en las próximas semanas, incluido un posible rebase de topes de campaña para la alcaldía de Puebla.
Así, aunque no será fácil probarle un delito electoral a Moreno Valle, por eso de que se mueve en la “zona gris”, lo que evidencia con su cínica intervención en el proceso, es el enorme miedo que tiene ser derrotado el 7 de julio, como quizá ya lo está previendo en sus encuestas.

