Bradley ManningEl soldado Bradley Manning, abastecedor a granel de secretos del gobierno de Estados Unidos divulgados por WikiLeaks, comparecerá este lunes ante un tribunal militar que podría sentenciarlo a prisión perpetua si lo condena por haber «ayudado al enemigo».

Después de 18 meses de audiencias el juicio castrense comenzará en Fort Mead, 43 kilómetros al nordeste de Washington, una amplia instalación en Maryland del Ejército de Estados Unidos, donde tiene su sede la Age

El soldado de Ejército, que fue un analista de inteligencia en Irak hasta su detención en mayo de 2010, ya se declaró culpable de 10 de los 22 cargos de que se le imputan, los menos graves, algo que en el mejor de los casos le obligaría a pasar 20 años entre rejas.

Ayer sábado cientos de simpatizantes de Manning desfilaron frente a una de las entradas de Fort Mead reclamando la libertad del soldado que, con su transferencia a Wikileaks de unos 700 mil documentos clasificados completó la mayor revelación de papeles del Gobierno en la historia de Estados Unidos.

Entre los manifestantes estuvo Daniel Ellsberg, el analista militar que en 1970 entregó al diario The New York Times y a otros medios documentos reservados o secretos del Pentágono relacionados con la guerra de Vietnam.

Manning dijo a la juez militar Denise Lind, que preside el proceso, que su intención fue incitar el debate público sobre la política exterior y las campañas militares de Estados Unidos.

Después que WikiLeaks y medios de prensa empezaron a publicar en 2010 los documentos, funcionarios del Gobierno de Estados Unidos argumentaron que las evaluaciones directas y la información de acciones militares divulgadas ponían en peligro la vida de estadounidenses y de aliados, y perjudicaban la diplomacia de Washington.

Uno de los materiales divulgados fue un vídeo, captado desde un helicóptero militar de Estados Unidos durante una operación en Bagdad en la cual fueron atacados civiles.

Los fiscales, que representan al Gobierno estadounidense, llamarán al estrado a 24 testigos cuyas declaraciones deberán ser protegidas bajo secreto, entre ellos diplomáticos, responsables de inteligencia, militares y otros funcionarios estadounidenses de alto nivel.

La acusación intentará probar que Manning hizo uso inapropiado de información clasificada conscientemente y la puso a disposición de WikiLeaks sabiendo que ponía en riesgo la seguridad nacional y podría ser utilizada por enemigos como Al Qaeda.