A un mes del relanzamiento de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y México en el marco del viaje que realizó a nuestro país Barack Obama, esta semana tuvo lugar la primer visita de Estado del mandatario chino Xi Jinping, en la cual se renovaron los vínculos con el gigante asiático.
Concretar una alianza entre las dos naciones representa un desafío, considerando que se sitúan en realidades distintas.
China tiene una población de 1,349 millones y México tiene apenas 116 millones. En términos macroeconómicos, China reporta un Producto Interno Bruto superior a los 12 billones de dólares, mientras México reporta poco menos de dos billones de dólares anuales.
Lo anterior dimensiona la oportunidad que se presenta para sumarse a la inercia de crecimiento de la segunda potencia más grande del mundo.
No hay duda de que la alianza con China es de especial relevancia estratégica para México. Su potencial debe aprovecharse para atraer inversión extranjera que coadyuve con las proyecciones de la administración federal en materia de empleo. Al mismo tiempo, se abre la oportunidad de posicionar los productos mexicanos en el mercado más grande del mundo.
El reto para México es revertir el déficit comercial de 51 mil 215 millones de dólares con China, reportado por la embajada mexicana en Beijing en 2012 y posicionarse en el ámbito internacional como una nación próspera y atractiva para la inversión.
Los avances logrados con el viraje de la política exterior mexicana, orientando los esfuerzos diplomáticos a buscar mayores beneficios y mejores oportunidades económicas para nuestro país, contrasta con las estrategias adoptadas por gobiernos anteriores en donde la agenda internacional se centraba en los temas de la violencia y narcotráfico.
Con los acuerdos derivados de las visitas de los presidentes de las dos naciones más poderosas del mundo, el mensaje es claro: México es una economía emergente que mucho interesa a las grandes potencias y el gobierno del Presidente Peña pretende sacar el mayor provecho de esta realidad coyuntural.
PUNTO FINAL. Deshonrosa mención con la que fue distinguido nuestro país. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, sitúa a México en primer lugar en obesidad a nivel mundial, por encima de Estados Unidos.
La Academia Mexicana para el Estudio de la Obesidad estima que cada persona con obesidad, cuesta alrededor de 7 mil dólares anuales. Esta cifra es alarmante considerando que el 69.5% de los mexicanos padecen este trastorno alimenticio.
Es impostergable la implementación de políticas públicas para revertir y prevenir este padecimiento. De no ser así se pone en riesgo financiero al sistema de salud, a la vez que se compromete la calidad de vida de los mexicanos.
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fuente: La Razón

