Javier Divany Bárcenas
Durante más de medio siglo el barrio bravo de Tepito ha sido el botín de políticos federales y locales; el refugio de grandes comandantes, que compran y venden información que protegen a delincuentes y se abastecen de droga y armas; el almacén de los cárteles más poderosos del narcotráfico, de contrabandistas y de traficantes de armas, paro hasta ahora nadie ha sido capaz de dar a este sector de la capital los servicios más básicos, alumbrado, seguridad y atención.
Ya pasó una semana en que el procurador General de Justicia del Distrito Federal, Rodolfo Ríos Garza, armó un show espectacular en Tepito, para demostrar a los medios y según él, que todo estaba bajo control después de la desaparición de 12 jóvenes de esa colonia, de un cuádruple homicidio, en la colonia Morelos y de no saber nada de quienes hicieron el levantón.
Ríos Garza quiso demostrar la fuerza que tiene Miguel Ángel Mancera para actuar con la Policía Ministerial y con la de Seguridad Pública, de lo que sería capaz de utilizar en caso que los tepiteños se levantaran en protesta por los acontecimientos antes señalados.
El procurador utilizó cientos o miles de elementos para poder penetrar a las calles de Tepito en la noche del domingo 9 de junio, y tras recorrer la calle de Peralvillo, Libertad, Jesús Carranza y Matamoros, donde habló con mujeres, jóvenes, amas de casa y padres de familia, el funcionario prometió dar tranquilidad a la zona.
Como cuevas de víboras se encuentran las calles de Tepito, sin alumbrado, donde la actividad no termina, donde la vendimia sigue y por las noches sale doña “Chole” a vender sus quesadillas y pambazos en pleno corazón de barrio bravo, donde los niños y niñas juegan en la calle llena de puestos que son utilizados durante el día.
Sólo así, escoltado por cientos de policías a bordo de patrullas y motocicletas, en camionetas pick up, se puede entrar en la noche.
Un vendedor de una tortillería, quien estaba detrás de las rejas de su propio negocio le dijo a Ríos Garza que acaben con quienes venden droga y consumen, que viven en la calle de Libertad y en donde la policía no hace nada a pesar de las denuncias, el funcionario prometió tomar acciones. Han pasado ocho días y el comerciante sigue viendo a los malhechores en la calle vendiendo y consumiendo drogas.
Los medios de comunicación y el funcionario “súper resguardado”, sólo caminamos cuatro calles de la orilla de Tepito, mismas que estaban como cueva de lobos totalmente oscuras a las que les falta alumbrado, a las que por la noche la policía no entra, solo por los ejes, lugares donde se vende droga y armas, pero todos se hacen de la vista gorda.
El delegado en Cuauhtémoc, Alejandro Fernández, aseguró en unas declaraciones que Tepito estaba alumbrado. Lo que es totalmente falso.
Miguel Ángel Mancera se encuentra desesperado por esto de los jóvenes de Tepito desaparecidos. Y es que Ríos no ha sido capaz de resolver el caso y es que el jefe de gobierno ya dijo, o dan resultados o los remueve, trátese de quien se trate de su gabinete. Aunque el mensaje va dirigido al Ríos Garza y al jefe de la policía capitalina Jesús Rodríguez Almeida. ¡Mucha suerte señores funcionarios!
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