La legisladora del GPPRD se pronuncia por adaptar a la realidad mexicana las buenas prácticas sobre pensión alimenticia de otras naciones

Califica como “excelente” la iniciativa para evidenciar casos como el del ex ministro Genaro Góngora porque se requiere un cambio cultural al respecto

La diputada federal del PRD Martha Lucía Mícher Camarena se comprometió a promover reformas legislativas a fin de acabar con los “góngoras” y garantizar que efectivamente niños y niños de progenitores separados reciban la pensión alimenticia cuando éstos se divorcien o separen.

Tras calificar como “excelente” la iniciativa “Ya basta de Góngoras” de un grupo de periodistas para evidenciar a padres que, como el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Genaro Góngora Pimentel, se niegan a cumplir con su obligación de sufragar la manutención de sus hijos, la parlamentaria también consideró necesario revisar las buenas prácticas de otros países.

Con mejores leyes, la exhibición de casos como éste y la adaptación a la realidad mexicana de lo hecho en otras naciones se trata –dijo– de impulsar cambios estructurales y culturales, no sólo en el ciudadano común, sino también entre quienes aplican las normas y políticas públicas de protección a mujeres y niños.

Actitudes como la del ex ministro –continuó- deben ser repudiadas socialmente para eliminar este fenómeno, pues son millones las mujeres, niñas y niños que son víctimas de alguien con un comportamiento similar.

Muchas veces –refirió– son personas cercanas a nuestro entorno, generalmente un hombre, quienes se niegan a cumplir con su responsabilidad y hasta agreden a las madres de los niños –como lo hizo Góngora al encarcelar a su ex pareja–, cuando ellas les exigen cumplir con su obligación.

“Esto es un problema de género, toda vez que quienes omiten cumplir con sus obligaciones e infringen la ley casi siempre son los hombres”, enfatizó.

En sociedades como la mexicana –agregó– “estamos educados y acostumbrados a que el cuidado de los hijos y los quehaceres domésticos lo hagan las mujeres y que los proveedores sean los hombres”. Aunque cada vez más mujeres trabajan fuera de casa, los hombres no se inmiscuyen en las labores domésticas.

Si a esto se agrega que la incorporación de ellas al mercado laboral se da tras una separación motivada por agresiones del hombre; de un juicio donde se les difamó y acusó de “infieles”, “maltratadoras de hijos”, “defraudadoras” y “adictas”, y de una resolución judicial donde hasta se les arrebata la custodia de los hijos, el panorama para las mujeres resulta verdaderamente crítico.

Y todavía hay quienes les dicen “tú puedes sola; no le pidas nada”. “Claro que las mujeres pueden solas –y así es demostrado todos los días–, pero ello no debe convertirse en una trampa para hacerlas sentirse “súper mujeres” ni, menos aún, para eximir a los hombres de su responsabilidad de padres”, advirtió Mícher.

Si los hombres cumplieran debidamente sus obligaciones para con sus hijas e hijos, además de brindarles más oportunidades y beneficios a éstos, las mujeres tendrían más oportunidades de descanso, salud, auto cuidado y de cumplimiento laboral y maternal, señaló.

Aportar para la manutención de las hijas e hijos –insistió la presidenta de la Comisión de Equidad de Género de la Cámara de Diputados– es una obligación de los hombres, no una dádiva que deba aplaudírseles cada vez que cooperan, y debe ser en proporción a sus ingresos.