En 1999, la Organización de las Naciones Unidas decretó el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud con la finalidad de reconocer en el calendario, la trascendencia de este grupo poblacional en la integración de las nuevas sociedades a nivel global.
Como cada año, la ONU aborda un tema de relevancia que impacta directamente en el desarrollo del potencial de los jóvenes. En 2013, el tema es “Migración Juvenil: Promoción del Desarrollo”, y se busca promover los derechos de los jóvenes migrantes en un momento de crisis económica y globalización.
En el mundo, existen 27 millones de jóvenes migrantes que abandonan sus países natales en búsqueda de un mejor nivel de vida, siendo la principal causa, la falta de oportunidades laborales.
En el trayecto por dejar atrás la pobreza y la marginación, estos jóvenes son víctimas de violencia, discriminación, xenofobia, lenocinio y explotación laboral, que atentan contra la dignidad e impiden su crecimiento.
La OCDE reporta que en México el 40% de los jóvenes de entre 15 y 24 años migran, principalmente a Estados Unidos, ante la escasa vinculación de la juventud con el aparato productivo nacional y esto se debe al precario crecimiento económico que ha logrado nuestro país en los últimos años.
Ante este escenario, la necesidad de reformas estructurales es evidente. La reforma energética que tanto se comenta, cobra especial relevancia pues su fin último es impulsar la productividad a través de la modernización de la industria de los hidrocarburos, lo que se traduce en generación de empleos.
Con esta reforma se prevé la creación de medio millón de empleos que vendrían a complementar los esfuerzos interinstitucionales instrumentados en materia laboral y desarrollo competitivo.
Aun así, persiste la voluntad de algunas fuerzas políticas de seguir fomentando el encono en contra de las estrategias emprendidas por el Ejecutivo federal, afirmando que la juventud está destinada a la pobreza con la reforma energética propuesta.
Al parecer no han considerado que es más benéfico para los jóvenes seguir buscando espacios para su inclusión en el mercado laboral en lugar de sacarlos de las aulas o trabajos para realizar manifestaciones en contra del progreso.
– PUNTO FINAL. De haber sabido que el Tata Lázaro iba a reencarnar en su hijo Cuauhtémoc, desde cuando se le hubiera tomado en serio. Y es que resulta patética su actitud de sentirse dueño del legado de su padre y creerse el poseedor de la verdad absoluta en materia de petróleo. Se le olvida que la herencia de Don Lázaro es de todos los mexicanos y así seguirá siendo aunque su partido insista en confundir a la población con argumentos falaces.
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